Una noche cuando estabamos en la casita me llamó mi vecino para informarme de una cosa que hemos esperado 14 años. Dijo que la urbanisación necesitaba dinero y por esto van a cortar los abetes en frente de nuestra casa para venderlos. El corazón hizo un golpe en mi pecho – ¡finalmente!
Hemos tratado de convencer los hombres con sierras de motor que hermosa estaría nuestra colina con solo abedules, que bueno sería para los anemones, no mencionando que bueno sería con un poco de vista al lago para nosotros. El principio ha sido, si quiere ver el lago vayate allá. Y ahora están cortados todos los abetes, esperando de que venga un hombre con caballo para transportarlos al aserradero.
Me ha irritado que casi todos que han tenido posibilidad ha cortado calles en el bosque en frente de sus casas para ver el lago mejor. No es especialmente bonito. Pero una colina seleccionada ante nuestra casa si lo es.
Ahora solo vemos el hielo, (tengo que informaros que han visto huellas de lobo en el lago – ¡caramba!) pero pronto viene la primavera, y después el verano. Puedo pensarme sentado a la mesa con una bebida de algún tipo en la mano y los ojos fijados a la vista del lago.
Era un trabajo duro. Eramos 7-8 personas que trabajaban con la selección. Unos con sierras de motor y otros arrastrando ramitos de abeto para quemar. Esto le gusta a mi mujer. Ella siempre quema en la chimenea cuando llegamaos a la casita. Pero es muy bien para el compañerismo trabajar juntos con cosas comunes. Dos de las mujeres venían con café y bollos. Es un placer estar sentado en un tronco de abete con una tasa de café en la mano, cansando después de un trabajo duro. El olor de árboles recién cortados y el aire fresco de la naturaleza, y que todo va a resultar en vista al lago – es lo mejor!
Pero ahora cuando el sol brilla en las cristales de ventana, sin estar cubiertas de abetes, uno no solo puede ver el lago. Uno ve que sucias están las cristales también. Puedo imaginarme quén es que tiene que lavarlas….. Sí, claro, yo.