Es el día antes de Reyes y un hombre llama a su hijo y dice: ”Odio de arruinar tu día, pero tengo que decirte que tu madre y yo vamos a divorciarnos; 45 años de tristeza ¡y ahora basta!”
”Papá, ¿que es esto?”, grita el hijo. “No podemos soportartar vernos más”, dice el padre. Me hace enfermo verla y de hablar de esto también lo hace y por ello tú tienes que llamarla y decírselo a tu hermana. Pablo, el hijo, llama a su hermana que explota en el teléfono. “Demonios no, no van a divorciarse”, grita ella, “voy a encargarme de esto”.
Llama a Madrid en seguida y grita a su padre: “No vais a divorciaros. No hagais nada hasta que yo estaré con vosotros. Voy a llamar a Pablo y vamos a estar en su casa mañana. Hasta entonces, ¡no hagais nada!, ¿ME OYES?” y cuelga.
El hombre viejo cuelga y vuelve a su esposa. “Bueno”, dice él ”vienen para Reyes y ellos pagan el viaje”.