En España, en lo que llevamos de año, se han superado las 29.000 llegadas de personas, es
decir más de un 50% con respecto a 2020. Por eso, una de las prioridades desde
entonces, ha sido la reforma de la ley de extranjería, que acaba de entrar en vigor. El objetivo es reducir el plazo de resolución burocrático de las peticiones para residir en España. Además, se fomentará la integración facilitando el acceso al trabajo de los jóvenes y, por otra parte, que los menores, al cumplir los 18, accedan fácilmente al trabajo. Estas medidas, que tienen un efecto positivo en la economía, se han ajustado a lo que estable la Unión Europea a través del Reglamento de Dublín III, impulsado conjuntamente por el Parlamento Europeo y la Comisión.