Este es el día que ha hecho el Señor. Nos alegraremos y gozaremos en su presencia. La palabra del Señor para este momento está en Lucas capítulo 7 versículos del 11 en adelante. "Poco después, Jesús fue con sus discípulos a la aldea de Naín y una multitud numerosa lo siguió. Cuando Jesús llegó a la entrada de la aldea salía una procesión fúnebre. El joven que había muerto era el hijo único de una viuda y una gran multitud de la aldea le acompañaba. Cuando el Señor la vio, su corazón rebosó de compasión. "No llores", le dijo. Luego se acercó al ataúd y lo tocó y los que cargaban el ataúd se detuvieron. "Joven", le dijo el Señor, "te digo levántate". Entonces el joven muerto se incorporó y comenzó a hablar y Jesús lo regresó a su madre. Un gran temor se apoderó de la multitud y alababan a Dios diciendo: 'Un profeta poderoso se ha levantado entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo'.
Y yo creo que en el tiempo de hoy también Dios nos visita. ¿Cómo va a ser, pastora? Estamos viviendo un tiempo mortuorio, un escenario trágico. Pues sí, de la misma manera que aquella mujer viuda iba a enterrar a su único hijo y su única esperanza de supervivencia: ahí llega Jesús, en el momento oportuno. Este profeta poderoso, que se ha levantado en medio de ese pueblo, dice la escritura, que se acerca y tiene compasión. El texto bíblico que leí dice que su corazón, el corazón de Jesús, rebosó de compasión por esta mujer. Le dice "no llores". Quizás el Señor hoy nos está diciendo lo mismo; el Espíritu Santo hoy quiere consolarte, quiere levantarte, quiere restaurar tu vida, traer esperanza y un futuro lleno de victoria en Dios. No es que todo nos va a salir bien. Es que todo opera para bien para aquellos que esperan en él. Y definitivamente aquel escenario fue propicio para que un milagro extraordinario se diera en medio de esa comunidad. La escritura dice que Jesús se acerca a ese féretro donde yace un cuerpo muerto y le ordena que se levante. "Te digo levántate", le dice el Señor. "Joven, te digo levántate, te dice el Señor". Mujer, te digo levántate, te dice el Señor.
Hoy debe ser un día de alabanza donde levantemos nuestra mirada al Todopoderoso y demos gloria a Él porque nos ha sostenido y nos ha levantado. Y como dice el texto, adoremos al Señor diciendo no sólo un gran profeta se ha manifestado en medio de su pueblo, sino de que Dios mismo nos está visitando. Que el Señor te bendiga de manera muy especial.