Dios le bendiga de manera muy especial. Que maravilloso es volver a encontrarnos en esta experiencia de reflexión en voz alta. La palabra del Señor en el día de hoy dice en Éxodo capítulo 3 en su primeros versículos: "Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es." Aunque Dios está presente en forma simultánea en todo lugar y en todo momento, también hay ocasiones cuando concentra la esencia misma de su ser en lo que muchos podemos llamarla manifiesta presencia de Dios. Cuando esto ocurre, amados y amadas el Señor, hay una fuerte sensación y conciencia de que Dios mismo está en este recinto. Definitivamente yo creo que Moisés se encuentra con Dios en un lugar inusual. Pero así es el Señor. Se manifiesta nosotros en momentos inusuales, en lugares también inusuales. Yo creo que hace falta una manifestación gloriosa del poder de Dios en medio de nuestros recintos. Hace falta volvernos al Señor y tocar su presencia. Tocar su "Shekinah". Es precioso cuándo podemos orar al Señor y decirle Señor, queremos ver la manifestación poderosa de tu presencia en en medio de mi familia; en el templo donde me congrego; en la comunidad donde vivo. Moisés mismo estaba expuesto a esa gloria maravillosa y definitivamente en más de una ocasión. Moisés conectado con la misma manifestación de la gloria de Dios, tuvo oportunidad de iradiar de esa gloria aquellos que estaban a su alrededor. En la Biblia dice que en un momento dado los hijos de Israel le dijeron: "Moisés has bajado del monte pero tu rostro resplandece. Te has encontrado con Dios cara a cara cubre tu rostro, porque no podemos resistir esa presencia extraordinaria que se manifiesta en tu rostro. Esa alegría extraordinaria que se manifiesta en ti". Debemos acercarnos a Dios y provocar experiencias de intimidad que produzcan este tipo de manifestación gloriosa. Debemos pedirle al Señor, aleluya, que su poder cambie estos entornos tan hostiles y oscuros; por una experiencia gloriosa de salvación, de sanidad y de transformación. Vamos juntos a pedir al Señor que esa gloria de Dios que se manifestó en Cristo Jesús se manifieste a través de su espíritu santo en nosotros; como luminares en medio de la oscuridad. Y que podamos decir desde el lugar donde estamos aquí está el Señor. Aquí está Dios. Conmigo y en mi para gloria de Su nombre. Así nos ayude el Señor.