Si aprendemos a bajar la velocidad de nuestros pensamientos, a transformar su polaridad y a enfocar nuestra atención en el presente, encontraremos la paz, la tranquilidad y la serenidad que nos lleve a experimentar una vida plena. Cada vez que tu mente te lleve a recordar el pasado o te lleve a preocuparte por lo que pueda suceder, sacude tu cabeza ligeramente y coloca tu atención en los detalles del momento presente.