Tras la quiebra de Pemex, el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió invertir 600 millones de dólares y adquirir una refinería en Texas. Lo que parece ser un buen negocio, podría convertirse en una nueva pérdida si la gasolina se vende por debajo de su precio. La nueva estrategia de AMLO también podría ser más barata en lugar de construir la refinería de Dos Bocas.
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