Hechos 24:11 Tú puedes cerciorarte de que no hace más de doce días que subí a Jerusalén para adorar. 12 No me hallaron disputando con nadie en el templo, ni provocando tumultos del pueblo, ni en las sinagogas ni en la ciudad. 13 Tampoco pueden ellos comprobarte las cosas de las que ahora me acusan. 14 Sin embargo, te confieso esto: que sirvo al Dios de mis padres conforme al Camino que ellos llaman secta, creyendo todo lo que está escrito en la Ley y en los Profetas. 15 Tengo esperanza en Dios, la cual ellos mismos también abrigan, de que habrá resurrección de los justos y de los injustos. 16 Y por esto yo me esfuerzo siempre por tener una conciencia sin remordimiento delante de Dios y los hombres.
17 »Pasados muchos años, vine para presentar donativos y ofrendas a mi nación. 18 Mientras hacía esto, unos judíos de Asia me hallaron purificado en el templo (no en tumulto ni con alboroto). 19 Ellos deberían comparecer delante de ti y traer acusaciones, si es que tienen algo contra mí. 20 O que digan estos mismos qué delito hallaron cuando comparecí ante el Sanedrín, 21 salvo que cuando estuve entre ellos lancé este grito: “¡Con respecto a la resurrección de los muertos yo soy juzgado hoy por ustedes!”.
22 Entonces Félix, estando bien informado acerca de este Camino, les aplazó diciendo: —Cuando venga el tribuno Lisias, examinaré su caso.
🎙️Continuamos con la vida de Pablo en su momento difícil cuando es acusado por los judíos falsamente con el propósito de que Pablo sea entregado para ser condenado a muerte. Los judíos hacían "maromas" para poder convencer al procurador Félix, cuya posición era similar a la de un gobernador y juez, de que Pablo era un peligro para la sociedad; los judíos tergiversaron los eventos y hasta inventaron acusaciones contra Pablo.
Después de que los judíos presentaron su caso en contra de Pablo, le tocó el turno a Pablo de presentar su defensa. Pablo no reaccionó asustado ni enojado. Pablo habló con serenidad y con una convicción firme de hablar la verdad, pues no tenía nada que esconder ni nada de qué avergonzarse. Pablo, con mucha elocuencia, se dirige a Félix y expone su caso de que él es acusado falsamente, que los testigos pueden declarar qué pasó, que él no se comportó incorrectamente en el templo y que lo acusan por su fe en Jesús.
¿Por qué Pablo no tenía miedo? Porque hablaba con la verdad y sabía que no había cometido ningún crimen contra la ley romana ni judía; eso es lo que Pablo dijo de tener una conciencia sin remordimiento.
El apóstol Pablo nos da el ejemplo de la importancia de conducirnos correctamente. Cuando vivimos conforme a la justicia de Dios, sin hacerle mal al prójimo y sin andar con tapujos, entonces vamos a poder levantar la cabeza cuando algún día alguien se levante para hablar mal de nosotros y acusarnos de cosas falsas. Tu conducta ante los demás va a ser tan clara que va a ser muy difícil para tus acusadores probar de que estás haciendo algo indebido o haciendo algo ilícito.
Pero si nos comportamos dando mal ejemplo, reaccionando explosivamente o nos acostumbramos a hacer cosas indebidas en oculto, entonces el día que tengamos que pararnos delante de algún acusador, nuestra conciencia nos va a acusar en ese momento; la verdad siempre va a salir a la luz.
Así como los hombres que acusaron a una mujer de adulterio, ninguno pudo levantar la piedra para apedrearla porque sus conciencias los acusaban. Siembra buen testimonio, buenas acciones, buen ejemplo y una vida controlada por el Espíritu Santo, permitiendo que el fruto del Espíritu, incluyendo el dominio propio, dirija tu vida para que después nunca tengas que salir avergonzado.
Para que podamos tener una conciencia limpia delante de Dios y de los hombres, aunque vivamos en un mundo lleno de maldad, te animo a que tomes el reto de Hebreos 10:22: “Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.”
Soy tu amigo Eduardo Rodríguez😇
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