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Hechos 27:14 Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado que se llama Euraquilón. 15 Como la nave era arrebatada y no podía poner proa al viento, nos abandonamos a él y éramos llevados a la deriva. 16 Navegamos a sotavento de una pequeña isla que se llama Cauda, y apenas pudimos retener el esquife. 17 Y después de subirlo a bordo, se valían de refuerzos para ceñir la nave. Pero temiendo encallar en la Sirte, bajaron velas y se dejaban llevar así. 18 Al día siguiente, mientras éramos sacudidos por una furiosa tempestad, comenzaron a aligerar la carga; 19 y al tercer día, con sus propias manos arrojaron los aparejos del barco. 20 Como no aparecían ni el sol ni las estrellas por muchos días y nos sobrevenía una tempestad no pequeña, íbamos perdiendo ya toda esperanza de salvarnos. 21 Entonces, como hacía mucho que no comíamos, Pablo se puso de pie en medio de ellos y dijo: —Oh señores, debían haberme escuchado y no haber partido de Creta, para evitar este daño y pérdida. 22 Pero ahora les insto a tener buen ánimo, pues no se perderá la vida de ninguno de ustedes, sino solamente la nave. 23 Porque esta noche estuvo conmigo un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 y me dijo: “No temas, Pablo. Es necesario que comparezcas ante el César, y he aquí Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”. 25 Por tanto, señores, tengan buen ánimo, porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho. 26 Pero es necesario que demos en alguna isla.


Lucas es el escritor del libro de Hechos, él es un gran escritor porque describe con gran detalle los eventos de las misiones del apóstol Pablo. Describe ciudades, pueblos, culturas, tradiciones, gobernantes, militares, y en ese caso, fenómenos metereológicos.
Euroclidón es un viento huracanado, un ciclón tempestuoso que se forma en el Mediterráneo, mayormente entre otoño e invierno.
Como leemos en la historia, fue un viento que llegó sorpresivamente sobre los que navegaban el barco donde iba Pablo, lleno de más de 200 personas entre tripulantes, presos y soldados.
Pienso que muchas veces en la vida nos encontramos con tormentas inesperadas y en situaciones donde no tenemos el control, mas aún así el Señor siempre nos recuerda que Él tiene el control y un propósito con nuestras vidas. La tragedia era inminente y Pablo no podía evitarla, a pesar de que sabía lo que vendría, pero ¡qué hermoso saber que un ángel de Dios llegó para consolarlo, fortalecerlo y confirmarle que su propósito con su vida era testificar al emperador sobre su propia vida y de Jesucristo como ya lo había hecho con otros gobernantes y jueces!
Al final, Dios se glorifica, pues ellos escucharon como Pablo habló con firmeza, declarando que Dios le había revelado que todos se iban a salvar, a pesar de que el barco se iba a perder. Además él les afirmó que no iban a morir, les animó para que comieran, se fortalecieran y creyeran en el Dios de Pablo. Mañana vamos a continuar con el siguiente capítulo y vamos a mirar el final de este evento trágico, pero por hoy espero que estés convencido de cómo Dios envía a sus ángeles para consolarnos y protegernos, aunque nos encontremos en medio del ojo del huracán y aunque veamos que viene destrucción, el Señor guardará nuestra integridad física y mayormente nuestras almas.

Sea cual sea la etapa en que estés viviendo: si eres un joven y sufriste la traición de un amigo o el desamor de una relación, Dios te va a ayudar. Si esa tormenta es un conflicto con tu pareja, créeme que el Señor puede transformar esos corazones, aunque el conflicto parece que te ahoga. Recuerda que la tormenta que estás viviendo con tu hijo rebelde, Dios va a glorificarse siempre y cuando no dejes de creer y de luchar de rodillas pero confiando que Dios va hacer la obra.
¡No temas ni desmayes!
Recuerda que creemos en Aquel que tiene la capacidad de callar el mar y la tempestad y nosotros también lo podemos hacer en el nombre de Jesús.
Soy tu amigo Eduardo Rodríguez.😇


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