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Hechos 3:
4 Entonces Pedro, juntamente con Juan, se fijó en él y le dijo: —Míranos.
5 Él les prestaba atención, porque esperaba recibir algo de ellos. 6 Pero Pedro le dijo: —No tengo ni plata ni oro, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!
7 Le tomó de la mano derecha y le levantó. De inmediato fueron afirmados sus pies y tobillos, 8 y de un salto se puso de pie y empezó a caminar. Y entró con ellos en el templo, caminando, saltando y alabando a Dios...... 16 »Y el nombre de Jesús hizo fuerte, por la fe en su nombre, a este hombre que ustedes ven y conocen. Y la fe que es despertada por Jesús le ha dado esta completa sanidad en la presencia de todos ustedes. 

Un hombre cojo de nacimiento, nació lisiado. Y como la mayoría de los enfermos, se dedicó a mendigar. Él ya vino marcado así desde el vientre de su madre y su triste destino ya estaba decidido. 
Su vida iba a cambiar porque pasaba frente a él aquellos que eran discípulos de Jesús y que ahora eran los representantes de un movimiento que estaba trastornando a toda la región judía. 
Era el momento donde todos iban al templo a realizar oraciones cuando Pedro miró a este hombre que tenía la mano extendida, listo para recibir cualquier moneda o ayuda para su sustento. Pedro le ofreció algo que él ni se imaginaba que iba a recibir y que iba a superar cualquier cantidad de dinero que hubiera recibido durante toda su vida. Pedro le dijo: “¡En el nombre de Jesucristo, levántate!”
En ese momento su vida fue transformada. Ya no era el cojo, sino el que bailó en el templo. 
Todos lo reconocieron y otros decían que se parecía al que estaba allí, excepto que ahora era un hombre igual a él pero que estaba bailando y gritando de felicidad.
De la misma manera Dios cambia tu historia. De pronto no tuviste la mejor niñez o una infancia para recordar con alegría. Tal vez somos marcados como "el que no tuvo papá o mamá", "el huérfano", "el que andaba de casa en casa".
Tal vez tus padres dejaron tu alma lisiada con palabras ofensivas y dañinas. Tal vez quedaste herido por algún evento turbulento y sufriste el vituperio del vecindario por solo llevar el apellido de tus padres o por otra cosa.
¡Te animo para que despiertes tu fe y creas que Jesús puede darte una vida nueva!
Aunque este hombre fue cojo por muchos años, ahora su historia de sanidad y milagro puede ser contada.
Sí, yo era cojo del alma, era un lisiado del corazón, pero ahora puedo decir que para Jesús NADA es imposible. Soy otra persona. ¡Ahora soy ejemplo de que Dios hace milagros! 
El nombre de Jesús despertó la fe de este hombre. Despierta tu fe hoy y camina con un nuevo presente y avanza hacia un futuro próspero. 
Recuerda lo que dijo el apóstol Pablo en 2 Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Consideremos: ¿Estoy paralizado por cosas del pasado? ¿No estoy viviendo en fe, sino que miro siempre hacia atrás contemplando los errores del ayer?
¿Creo que Jesús puede hacer una nueva versión de mí?
¿Creo que en el nombre de Jesús puedo escribir una nueva historia de mi vida?

Soy tu amigo Eduardo Rodríguez; no olvides leer todo el capítulo completo y seguir este podcast del devocional HOGARES DE PACTO en cualquier plataforma de audio por internet como Google Play, iTunes, Spotify, I Heart Radio y muchos más.


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