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Hechos 6:1‭-‬8 RVA2015:
En aquellos días, como crecía el número de los discípulos, se suscitó una murmuración de parte de los helenistas contra los hebreos, de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria. Así que, los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: —No conviene que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir a las mesas. Escojan, pues, hermanos, de entre ustedes a siete hombres que sean de buen testimonio, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes pondremos sobre esta tarea. Y nosotros continuaremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Esta propuesta agradó a toda la multitud; y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía. Presentaron a estos delante de los apóstoles; y después de orar, les impusieron las manos. Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén; inclusive un gran número de sacerdotes obedecía a la fe. Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y milagros en el pueblo.

La iglesia cristiana estaba prosperando en medio de la oposición de los líderes religiosos judíos. El temor se había alejado y muchos estaban compartiendo el mensaje de salvación. La iglesia había crecido de una manera explosiva y los apóstoles atendían las necesidades sociales de la iglesia como atendiendo a los pobres y encargándose de las viudas.
Como toda organización que se está extendiendo rápidamente, en la misma forma la carga de la labor fue aumentando.
En este caso vemos a los apóstoles enfrentando uno de los primeros problemas entre los hermanos. Los hermanos griegos se quejaban de que le daban prioridad a las viudas judías sobre las viudas griegas. Los apóstoles tomaron una decisión de expandir el equipo pastoral a personas que no eran escogidas como apóstoles pero que podían desarrollar el ministerio de servicio social de manera honesta y con excelencia.
Así nacieron los primeros diáconos de la iglesia que son ayudantes en el equipo pastoral. Son un brazo extendido del pastor.
Reflexionemos en las cualidades de estos hombres que tenían que tener tres cosas: primero, que tuvieran buen testimonio, o sea que debían ser un buen ejemplo en su manera de vivir.
Segundo, tenían que estar llenos del Espíritu Santo y tener a Dios en su corazón para que Dios sea el que los dirija en cualquier labor que hicieran.
Tercero, tenían que estar llenos de sabiduría y tener el don para tomar decisiones conforme a la sabiduría de Dios.

Espero el día de hoy tomes el reto de seguir el ejemplo de este grupo de diáconos ayudantes en la obra de Dios y hacerlo con excelencia. Servir a las mesas era un privilegio ante Dios y debían hacerlo con temor de Dios y entrega total.
Sé parte del ministerio de la iglesia donde te congregas, y sea cual sea la labor que te asignen, hazlo con el nivel de exigencia y consagración como lo hicieron Esteban y los demás colaboradores.
No hay mayor privilegio que servir a los necesitados y vulnerables, especialmente a los de la iglesia que es la familia de Dios. Atender en las mesas y hacer obras sociales, o ayudar en la organización del servicio en la iglesia es similar a predicar y orar.
Declara como dijo Josué: “Mi casa y yo serviremos al Señor.”
Toda la familia tiene un lugar especial para que desarrollen sus dones espirituales, sirviendo a los santos, a la iglesia del Señor. Desde el más pequeño hasta el adulto puede ser un instrumento útil en las manos de Dios.

Consideremos: ¿Estoy ayudando en el ministerio de mi iglesia? ¿Soy consciente del valor de mi trabajo y el aporte que estoy ofreciendo para el crecimiento del Reino de Dios?

Soy tu amigo Eduardo Rodríguez; no olvides leer el capítulo completo y compartir este episodio con alguien que tú aprecies. Puedes seguirnos en cualquier plataforma de audio como Google, iTunes, Spotify, Stitcher y muchos más.


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