📖Santiago 4:1-12 RVA2015:
¿De dónde vienen las guerras y de dónde los pleitos entre ustedes? ¿No surgen de sus mismas pasiones que combaten en sus miembros? Codician y no tienen; matan y arden de envidia pero no pueden obtener. Combaten y hacen guerra. No tienen porque no piden. Piden y no reciben; porque piden mal, para gastarlo en sus placeres.
¡Gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Por tanto, cualquiera que quiere ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. ¿O suponen que en vano dice la Escritura: El Espíritu que él hizo morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por eso dice: Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes. Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. Limpien sus manos, pecadores y purifiquen su corazón, ustedes de doble ánimo. Aflíjanse, lamenten y lloren. Su risa se convierta en llanto, y su gozo en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará. Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla mal de su hermano o juzga a su hermano habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si tú juzgas a la ley, entonces no eres hacedor de la ley sino juez. Hay un solo Dador de la ley y Juez quien es poderoso para salvar y destruir. Pero ¿quién eres tú que juzgas a tu prójimo?
➡️🎙️
Como hemos visto en estos capítulos, Santiago siempre habla de forma práctica y directa. En este capítulo notamos cómo nosotros cometemos errores en nuestra forma de vivir y eso nos trae conflictos en nuestra vida espiritual. Por eso el consejo del apóstol es que debemos someternos a Dios para que Dios pueda obrar efectivamente en nuestras vidas y en nuestras familias; y así vivir vidas espirituales victoriosas.
Pero, ¿cómo hacerlo?
Lo primero es resistir al diablo. Si nos dejamos amedrentar por las amenazas del enemigo, vamos a caer en la trampa de sus artimañas y quedar esclavos a la voluntad de él. ¡No temas! Ponte firme y demuéstrale a Satanás que tú sólo haces la voluntad de Dios, que eres un siervo obediente de Dios.
Segundo, acércate al Señor. Podemos creer en Dios pero estar lejos de él. Acércate siendo consciente de las cosas que tenemos que dejar, las cuales nos alejan del propósito de Dios como las actitudes o hábitos que no son de un hijo de Dios. Acércate en oración y ayuno, congregándote más seguido en la iglesia, escuchando los consejos de la Palabra de Dios y del pastor.
Si estamos pecando, debemos reconocer el error, arrepentirnos y venir a los pies de Jesucristo para que Su preciosa sangre nos limpie. Si estamos viviendo una vida doble donde un día estamos firmes y otro día estamos débiles, donde un día decimos que vamos a servir a Jesús y al otro día renunciamos al llamado de Dios; entonces debemos afirmar nuestros corazones en Dios purificándonos de esa actitud indefinida. ¡Toma una decisión y mantente firme!
No olvidemos el tomar una actitud de humillación, doblegando el ego que nos empuja a la arrogancia y a vivir una vida centrada en nuestros propios deseos y no en el deseo de Dios.
Cuando tomamos una actitud humilde en clamor y oración ante el Señor, ahí es cuando vencemos al enemigo y toda tentación; nos conectamos al propósito divino de Dios con nuestras vidas y la de nuestras familias, y entonces viviremos una vida victoriosa.
🤔 Consideremos
¿Estoy viviendo mi vida espiritual de forma arrogante, de doble ánimo o estoy trabajando y esforzándome día a día para agradar a Dios?
Soy tu amigo Eduardo Rodríguez. Que el Señor escuche tu oración para que puedas resistir al enemigo y someterte al Señor por completo. 😇
Hosted on Acast. See acast.com/privacy for more information.