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Deuteronomio 24:8-22
“Ten cuidado de la plaga de la lepra, observando diligentemente y haciendo conforme a todo lo que les enseñen los sacerdotes levitas. Tendrán cuidado de actuar como yo les he mandado. Acuérdate de lo que el SEÑOR tu Dios hizo a María, en el camino, cuando salieron de Egipto.
“Cuando des a tu prójimo algún préstamo, no entres en su casa para tomarle prenda. Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestaste te sacará fuera la prenda. Y si es hombre pobre, no pases la noche con su prenda. Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que se acueste con su ropa y te bendiga. Y te será contado por justicia delante del SEÑOR tu Dios.
“No explotes al jornalero pobre y necesitado, tanto de entre tus hermanos como de entre los forasteros que estén en tu tierra, en tus ciudades. En su día le darás su jornal. No se ponga el sol antes de que se lo des, pues él es pobre, y su alma lo espera con ansiedad. No sea que él clame al SEÑOR contra ti, y en ti sea hallado pecado.
“Los padres no serán muertos por culpa de los hijos ni los hijos serán muertos por culpa de los padres; sino que cada cual será muerto por su propio pecado.
“No torcerás el derecho del forastero o del huérfano ni tomarás en prenda la ropa de la viuda. Más bien, acuérdate de que fuiste esclavo en Egipto y que de allí te rescató el SEÑOR tu Dios. Por eso yo te mando que hagas esto.
“Cuando siegues tu mies en tu campo y olvides en el campo una gavilla, no regresarás para tomarla. Será para el forastero, para el huérfano y para la viuda; a fin de que el SEÑOR tu Dios te bendiga en toda la obra de tus manos. Cuando varees tu olivo, no vuelvas a golpearlo detrás de ti; será para el forastero, para el huérfano y para la viuda. Cuando vendimies tu viña, no la rebusques; será para el forastero, para el huérfano y para la viuda. Acuérdate de que fuiste esclavo en la tierra de Egipto; por eso yo te mando que hagas esto.
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Muchos ven a la ley de Moisés como un montón de reglas duras y ásperas que solo someten al pueblo a prácticas tormentosas. Por eso no leen el antiguo testamento y hasta le tienen miedo o desprecio.
Pero si miramos con detalle, podemos ver el espíritu de las Escrituras, el propósito detrás de cada mandamiento, estatuto y ordenanza.
En este capítulo vemos una serie de ejemplos del diario vivir así como lo hemos visto en los últimos dos capítulos. Esta es una sección donde vemos que el pueblo debía desarrollar una compasión grande hacia su prójimo, siempre con la perspectiva del necesitado. Cada israelita debía preguntarse lo que sentiría al estar en el lugar del que estuviera pasando por necesidad. Por ejemplo, si se hacía un préstamo, no se debía abusar del deudor pidiendo una prenda en específico sino la que él quisiera dar por garantía sobre la deuda. Si él le daba su manto porque no tenía nada más y no le pagó en el mismo día, se le debía regresar en la noche, ya que el frío era insoportable y quizá esa era la única cosa de valor para esa persona. Se debía actuar con misericordia.
O si se estaba recogiendo la cosecha, no se debía recoger o quitar hasta el último fruto, sino que se debía dejar restos de la cosecha o sobrantes para que el necesitado pudiera recoger algo para su sustento. Ser generoso y no mezquino, ellos debían recordar cuando sufrieron de la mano de los egipcios o de otros pueblos que no ayudaron a Israel cuando más lo necesitaban.
Esto me recuerda a la enseñanza del Señor Jesucristo, que los teólogos llaman "La Regla de Oro". Leamos Mateo 7:12: “Así que, todo lo que quieran que hagan los hombres por ustedes, así también hagan por ellos, porque esto es la Ley y los Profetas.”

Aquí vemos claramente que el propósito de la ley era para formar un pueblo que sea verdadero ejemplo de santidad, pureza, misericordia y compasión. ¡Que la gracia de Dios abundara por medio de las acciones de Israel!
Estas leyes eran tan especiales porque cuando los gobernantes de países lejanos, como la reina de Saba que visitó a Salomón, venían de visita diplomática, ¡se quedaron admirados por el Dios tan bueno y las leyes tan justas que tenía el pueblo de Israel!

Tengamos en cuenta que las pequeñas acciones el Señor las mira. El más leve desprecio y rencor que guardemos en el corazón, el Señor lo estará mirando. Dios nos da oportunidad para que nos arrepintamos de algún otro sentimiento contrario a la voluntad de Dios.
Es lindo escuchar a alguien que entiende este principio universal divino de ayudar a otros, no solo para que nos traten igual, sino que lo hacen pensando en que algun dia sus padres o hijos necesitaran de una mano amiga.

Enseñemosles a nuestro hijos que todo lo que sembramos, se cosecha; y que tratemos a todos de la misma forma en que tratamos a nuestras propias vidas, que aprendamos a tratar a otros como queremos que nos traten.

Soy tu amigo y hermano Eduardo Rodríguez.

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Deuteronomy 24: The Golden in the Old Testament.

Deuteronomy 24:8-22:
“Take heed in an outbreak of leprosy, that you carefully observe and do according to all that the priests, the Levites, shall teach you; just as I commanded them, so you shall be careful to do. Remember what the Lord your God did to Miriam on the way when you came out of Egypt!
“When you lend your brother anything, you shall not go into his house to get his pledge. You shall stand outside, and the man to whom you lend shall bring the pledge out to you. And if the man is poor, you shall not keep his pledge overnight. You shall in any case return the pledge to him again when the sun goes down, that he may sleep in his own garment and bless you; and it shall be righteousness to you before the Lord your God.
“You shall not oppress a hired servant who is poor and needy, whether one of your brethren or one of the aliens who is in your land within your gates. Each day you shall give him his wages, and not let the sun go down on it, for he is poor and has set his heart on it; lest he cry out against you to the Lord, and it be sin to you.
“Fathers shall not be put to death for their children, nor shall children be put to death for their fathers; a person shall be put to death for his own sin.
“You shall not pervert justice due the stranger or the fatherless, nor take a widow’s garment as a pledge. But you shall remember that you were a slave in Egypt, and the Lord your God redeemed you from there; therefore I command you to do this thing.
“When you reap your harvest in your field, and forget a sheaf in the field, you shall not go back to get it; it shall be for the stranger, the fatherless, and the widow, that the Lord your God may bless you in all the work of your hands. When you beat your olive trees, you shall not go over the boughs again; it shall be for the stranger, the fatherless, and the widow. When you gather the grapes of your vineyard, you shall not glean it afterward; it shall be for the stranger, the fatherless, and the widow. And you shall remember that you were a slave in the land of Egypt; therefore I command you to do this thing.
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Many see the law of Moses as a bunch of harsh and rough rules that only subject the people to stormy practices. That is why they do not read the Old Testament and are even afraid or despise it.
But if we look closely, we can see the spirit of the Scriptures, the purpose behind every commandment, statute and ordinance.
In this chapter we see a series of examples of daily living as we have seen in the last two chapters. This is a section where we see that the people had to develop a great compassion towards their neighbor, always with the perspective of the needy. Each Israelite had to ask himself what it would feel like to be in the place of someone who was in need. For example, if a loan was made, the debtor should not be abused by asking for a specific pledge, but rather the one that he wanted to give as collateral for the debt. If he gave him his cloak because he had nothing else and did not pay him on the same day, it should be returned to him at night, since the cold was unbearable and perhaps that was the only thing of value for that person. They had to act with mercy.
Or if the harvest was being harvested, the last fruit should not be harvested or removed, but leftovers should be left so that the needy could collect something for their sustenance. To be generous and not mean, they had to remember when they suffered at the hands of the Egyptians or other peoples who did not help Israel when they needed it most.
This reminds me of the teaching of the Lord Jesus Christ, which theologians call "The Golden Rule". Let's read Matthew 7:12: “Therefore, whatever you want men to do to you, do also to them, for this is the Law and the Prophets.”

Here we clearly see that the purpose of the law was to form a people that is a true example of holiness, purity, mercy and compassion. That the grace of God abounds through Israel's actions!
These laws were so special because when the rulers of distant countries, like the Queen of Sheba who visited Solomon, came for a diplomatic visit, they were amazed at such a good God and such just laws that the people of Israel had!

Let's keep in mind that the Lord looks at small actions. The slightest contempt and rancor that we keep in our hearts, the Lord will be looking at it. God gives us the opportunity to repent of some other feeling contrary to the will of God.
It's nice to hear someone who understands this divine universal principle of helping others, not only so that they treat us the same, but they do it thinking that one day their parents or children will need a helping hand.

Let's teach our children that everything we sow, is harvested; and that we treat everyone the same way we treat our own lives, that we learn to treat others as we want to be treated.

Eduardo Rodríguez.


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