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Mateo 17:
24 Cuando ellos llegaron a Capernaúm, fueron a Pedro los que cobraban el impuesto del templo y le dijeron:
—¿Su maestro no paga el impuesto del templo?
25 Él dijo: —Sí.
Al entrar en casa, Jesús le habló primero diciendo: —¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos o de otros?
26 Pedro le dijo: —De otros.
Jesús le dijo: —Luego, los hijos están libres de obligación. 27 Pero, para que no los ofendamos, ve al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que suba, tómalo. Cuando abras su boca, hallarás una moneda. Tómala y dásela a ellos por mí y por ti."

¿Cómo se sentiría usted estando en su casa si su hijo se acerca y le cobre la renta por vivir en su propia casa?
Así de raro se sintió Jesús cuando a Él, que era el Señor del templo, le estaban cobrando los impuestos. 
Jesús dijo: "mi casa, casa de oración será llamada", refiriéndose al templo, pues Jesús era el mismo Padre Celestial, el mismo Dios habitando entre los hombres. 
Imagínese que están cobrando un impuesto para construir el templo a Dios pero ¡Él era el mismo Dios!
Aunque ellos no entendían quién era Jesús, aún así Jesús bendijo el trabajo de Pedro de manera milagrosa para que pagara el debido impuesto, pero ¿cómo es posible que un pez pueda sobrevivir con una moneda metida en la boca? ¡Así es nuestro Dios! Que nos prospera y bendice de forma inexplicable. 
Y aunque la gente nos menosprecie y no entienda nuestra identidad como hijos de Dios que somos, el Señor le dará sabiduría para que sobresalga en la escuela, o en su lugar de trabajo. El Señor pone una gracia especial sobre usted para que sea el mejor en su lugar de trabajo. Créame que muchas personas no entenderán por qué usted tiene una bendición y una gracia especial sobre usted.
Cuántos pescadores estaban allí intentando sacar el producto del día pero el Señor dio una orden y de manera sobrenatural, Pedro, no sólo sacó un pez, el pez traía una ¡doble bendición! 
Al final, Pedro y Jesús se habrán comido un delicioso pez y a la vez pagaron el impuesto debido. Así sucede con los que confiamos en el Señor, recibimos más de lo que pedimos o entendemos según el poder que actúa en nosotros. Eso está en Efesios 3:20.

Consideremos estas preguntas: ¿Estamos sobresaliendo en nuestra escuela o en nuestro lugar de trabajo?, ¿o nos estamos conformando con lo mínimo? ¿Está dispuesto a ver la mano sobrenatural de Dios en su trabajo o en todo lo que se proponga hacer?

Que el Señor escuche su oración y le dé ese pez con moneda incluida, o sea, la doble bendición que necesita para cubrir sus necesidades.


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