Mateo 20:1-16 RVA2015:
»Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, dueño de un campo, que salió al amanecer a contratar obreros para su viña. Habiendo convenido con los obreros en un salario por día, los envió a su viña. Salió también como a las nueve de la mañana y vio que otros estaban en la plaza desocupados, y les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña y les daré lo que sea justo”. Y ellos fueron. Salió otra vez como al medio día y a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. También alrededor de las cinco de la tarde salió y halló que otros estaban allí, y les dijo: “¿Por qué están aquí todo el día desocupados?”. Le dijeron: “Porque nadie nos ha contratado”. Les dijo: “Vayan también ustedes a la viña”. »Al llegar la noche, dijo el señor de la viña a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales el jornal. Comienza desde los últimos hasta los primeros”. Entonces vinieron los que habían ido cerca de las cinco de la tarde y recibieron cada uno un salario. Y cuando vinieron los primeros pensaron que recibirían más; pero ellos también recibieron el mismo salario cada uno. Al recibirlo, murmuraban contra el dueño del campo, diciendo: “Estos últimos trabajaron una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor del día”. Pero él respondió y dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No conviniste conmigo en un salario para el día? Toma lo que es tuyo y vete. Pero quiero darle a este último como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes envidia porque soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros, y los primeros últimos.
Yo era una de las personas que antes pensaba que me hubiera gustado estar en el tiempo antiguo, en la época de los apóstoles, en la época del pueblo de Israel mirando esa columna de fuego en el desierto o en el templo de Salomón, pero ¡los profetas que recibieron la revelación de los últimos tiempos desearon estar en estos tiempos!
¿Por qué? Porque ellos miraron en visiones algo grandioso: la manifestación humana del Señor a este mundo para limpiar los pecados de la humanidad, la oportunidad de ser llenos del Espíritu Santo para aquellos que creyeran en el Mesías, la autoridad que Dios le daría a sus hijos sobre los planes maléficos de Satanás, los milagros que hizo Jesús y que harían sus seguidores, su iglesia.
Nosotros somos los trabajadores de la última hora. Los profetas de la antigüedad sembraron pero ahora nosotros recogemos esa cosecha. Ellos estaban en el tiempo de la ley y nosotros ahora disfrutamos de la gracia y el ver cómo multitudes se añaden al reino de Dios. Esa es la gran cosecha.
Jesús dijo a sus discípulos: Yo los he enviado a segar lo que ustedes no han labrado. Otros han labrado, y ustedes han entrado en sus labores."
Juan 4:38 RVA2015.
¿Y quiénes somos nosotros? Somos parte de los obreros de la última hora, y no sólo eso, sino ¡que somos obreros de los últimos minutos de esa última hora!
La última hora comenzó con los 12 discípulos de Jesucristo, después fueron 70 enviados por Jesús, después fueron 120 llenos del Espíritu Santo, después fueron tres mil, cinco mil, y ahora son millones de obreros!
Le animo para que se ponga en las manos de Dios y que sea un obrero de última hora. Que comparta estas riquezas espirituales que muchos están dispuestos a recibir pero nadie les ha enseñado. ¡No deje pasar la oportunidad de hablarle a sus amigos, no tenga miedo! Siga buscando la forma para que ese compadre o comadre conozca al Señor. Hay hambre y sed de Dios, y solamente tiene que contarles dónde está la fuente de vida. Eso es recoger la siega, la cosecha. Mientras hay tiempo y fuerzas hagamos la obra de Dios siendo luz en las tinieblas para que muchos entren al granero del Señor: el Reino de los cielos, por medio de la fe en el mensaje de las buenas noticias de Cristo Jesús.
Considere: ¿Está trabajando en la última hora en el campo del Señor?
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