Mateo 22:1-14 RVA2015:
Parábola del banquete de bodas.
Jesús respondió y les volvió a hablar en parábolas diciendo: —El reino de los cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas para su hijo. Envió a sus siervos para llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no querían venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo: “Digan a los invitados: ‘He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido matados, y todo está preparado. Vengan a las bodas’ ”. Pero ellos no le hicieron caso y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los otros tomaron a sus siervos, los afrentaron y los mataron. El rey se enojó, y enviando sus tropas mató a aquellos asesinos y prendió fuego a su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: “El banquete, a la verdad, está preparado, pero los invitados no eran dignos. Vayan, pues, a las encrucijadas de los caminos y llamen al banquete de bodas a cuantos hallen”. Aquellos siervos salieron por los caminos y reunieron a todos los que hallaron, tanto buenos como malos; y el banquete de bodas estuvo lleno de convidados. »Pero cuando entró el rey para ver a los convidados y vio allí a un hombre que no llevaba ropa de bodas, le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin llevar ropa de bodas?”. Pero él quedó mudo. Entonces el rey dijo a los que servían: “Átenlo los pies y las manos, y échenlo en las tinieblas de afuera”.
Allí habrá llanto y crujir de dientes; porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.
Aquí podemos ver una historia como de película: Un monarca realizando la fiesta del año, con tremendo banquete. Muchos fueron invitados para esta boda pero muchos se ocuparon en sus propias actividades, rechazando el honor de ser invitados. Peor, otros se pusieron violentos y mataron a los mensajeros. Esto produjo que el rey trajera juicio y les pagara conforme a sus actos. Como consecuencia, las tarjetas VIP se repartieron a cualquiera que aceptara la invitación, no importando su posición social o económica, etc. Esto representa el rechazo de Israel a Dios, y nosotros somos esa multitud de invitados, entrando al tiempo de la gracia, donde todo aquel que crea en Él no se pierda, mas tenga vida eterna.
Pero la lección está en aquel que llegó mal vestido. ¿Ha visto alguna vez en una fiesta de boda o quinceañera a alguien con ropa deportiva, tenis deportivos o con ropa muy casual? Se nota cómo contrastan con los demás invitados.
Eso nos debe de recordar que asimismo como cristianos debemos poner de nuestra parte. Debemos ataviarnos con vestiduras de santidad, de integridad.
No olvidemos que somos salvos por gracia, por eso debemos esforzarnos para vivir cada día alejados de las impurezas del mundo. No es fácil pero no imposible.
Colosenses 3:8-10,12-15:
Pero ahora, dejen también todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia y palabras groseras de su boca. No se mientan los unos a los otros; porque se han despojado del viejo hombre con sus prácticas y se han vestido del nuevo, el cual se renueva para un pleno conocimiento conforme a la imagen de aquel que lo creó.
Por tanto —como escogidos de Dios, santos y amados— vístanse de profunda compasión, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia; soportándose los unos a los otros y perdonándose los unos a los otros, cuando alguien tenga queja del otro. De la manera que el Señor los perdonó, así también háganlo ustedes. Pero sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Cristo gobierne en su corazón, pues a ella fueron llamados en un solo cuerpo, y sean agradecidos.
Consideremos: Según la lista de Colosenses, ¿tengo alguna prenda que no combine con la ropa elegante?, ¿tengo alguna mancha? ¿Estamos listos para asistir a las bodas del Cordero?
Que el Señor los revista de poder y gracia.
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