Antes de leer el capítulo, vamos a encontrar tres clases de personajes y mientras leo el capítulo voy a resaltar con mi voz los puntos que vamos a estudiar.
Mateo 2:
1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,
2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
Porque de ti saldrá un guiador,
Que apacentará[a] a mi pueblo Israel.
7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;
8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.
11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
En este capítulo podemos comparar la reacción de tres clases de personajes:
1. Los magos del oriente que aunque vivían lejos, estaban siendo diligentes con el estudio de las profecías y esperando con ansias la llegada del Salvador del mundo.
2. Ahora comparémoslos con la actitud de los doctores de la ley que vivían en Jerusalén en la tierra de Israel, que también sabían de profecías pero no eran diligentes.
3. Y ahora miremos el susto que se llevó Herodes que, siendo rey y gobernante entre los judíos, que hasta pretendía agradar a los judios construyéndoles un templo, no tenía ni idea de la llegada del Gran Rey.
¿Cuál es su actitud? ¿Está siendo sensible a la voz de Dios como los sabios del oriente? ¿Está siendo diligente estudiando las Escrituras, orando constantemente y guardando todo su ser para el Señor?
¿O es como uno de los doctores de la ley, que sabe muchas de las cosas de Dios porque lleva mucho tiempo asistiendo a la iglesia pero realmente no es sensible a la voz de Dios, a su propósito, a su Espíritu?
¿O peor, está usted cómodo con su estado espiritual como Herodes, ocupado con su posición o profesión y sus ocupaciones cotidianas pero no se está preparando para la venida del Señor?
¿Con cuál de estas tres clases de personas se identifica ahora mismo?
Le animo a que siga el ejemplo de los sabios.
Recuerde terminar de leer todo el capítulo después de escuchar este devocional y hacer una oración por sus peticiones, las de su familia y las de su congregación.
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