Marcos 3 RVA2015:
13 Entonces subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y fueron a él. 14 Constituyó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar 15 y tener autoridad para echar fuera los demonios.
16 Y constituyó a los doce: a Simón (a quien le puso por nombre Pedro), 17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan el hermano de Jacobo (a ellos les puso por nombre Boanerges; es decir, hijos del trueno), 18 a Andrés, a Felipe, a Bartolomé, a Mateo, a Tomás, a Jacobo hijo de Alfeo, a Tadeo, a Simón el cananita 19 y a Judas Iscariote (el que lo entregó).
Él volvió a casa, 20 y otra vez se reunió la multitud de modo que ellos no podían ni siquiera comer pan. 21 Cuando los suyos lo oyeron, fueron para prenderlo porque decían que estaba fuera de sí.
22 Los escribas que habían descendido de Jerusalén decían que estaba poseído por Beelzebul y que mediante el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. 23 Y habiéndolos llamado a su lado, les hablaba en parábolas: “¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? 24 Si un reino se divide contra sí, ese reino no puede permanecer. 25 Si una casa se divide contra sí, esa casa no podrá permanecer. 26 Y si Satanás se levanta contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer sino que su fin ha llegado. 27 Al contrario, nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes a menos que primero ate al hombre fuerte. Y entonces saqueará su casa.
Vamos a ver el momento cuando el Señor elige a los 12 discípulos.
Es curioso que el escritor Marcos recalca el apodo como conocían a los discípulos, especialmente a dos de los escogidos del Señor para ser apóstoles, Juan y Jacobo, que eran hermanos.
Ellos se convertirían en la familia de Jesús porque su familia biológica en ese momento pensaban que estaba loco y trataban de persuadirlo para que dejara de ministrar tanto y de echarse encima al sistema político y religioso que eran los fariseos y saduceos.
Los líderes espirituales sentían envidia y odio hacia Jesús y buscaban matarlo, entonces el Señor contaba solamente con sus discípulos.
A medida que vamos estudiando los evangelios, vamos a mirar cómo Dios llamó a gente imperfecta. Pedro con sus impulsos, Judas que lo iba a entregar y los hermanos Boanerges (que significa los hijos del trueno). Tendrían un temperamento incontrolable y explosivo, sin embargo con paciencia el Señor los guió y moldeó sus temperamentos y carácter; y al final, uno de ellos, Juan, fue llamado el discípulo del amor.
Podemos aprender varias lecciones en este capítulo:
1. Cuando te encuentres solo, sin familia ni parientes alrededor; recuerda que la familia de Dios, la congregación será tu familia. Sí, posiblemente encontrarás muchos defectos, pues somos humanos pero estaremos allí, juntos, siendo moldeados poco a poco, día a día, por el Maestro... y con la intención de apoyarnos con paciencia unos a otros.
2. Posiblemente personas cercanas a ti te darán la espalda cuando decidas acercarte más a Dios y a servirle. Es una experiencia dura pero recuerda que el mismo Jesucristo lo vivió con su propia familia. Pero el Señor no te deja solo, sino que te da una familia que es la familia de la fe.
3. El Señor escoge gente imperfecta para perfeccionarla, así que ten paciencia contigo mismo y con tus hermanos porque el Señor hará cosas grandes contigo.
4. Así como el Señor tuvo paciencia con los 12 discípulos, tú también tienes que tener paciencia con tus seres queridos. Tú cómo padre o madre, cabeza de familia, estás en esa posición para ser un guía, ser una columna de tu hogar y tienes la responsabilidad para desarrollar esas cualidades que Dios ha puesto en cada uno de ellos. Aunque tu hijo sea un "trueno", con un temperamento fuerte, el Señor te guiará para que con sabiduría lo afirmes como un hijo de Dios.
Jesús ha tenido paciencia con nosotros; nosotros lo haremos con los demás.
Que el Señor te siga moldeando y escuchando tu oracion. Lee todo el capítulo.
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