Listen

Description

Mateo 8:
14 Entró Jesús en la casa de Pedro, y vio que la suegra de este estaba postrada en cama con fiebre. 15 Él le tocó la mano, y la fiebre la dejó. Luego ella se levantó y comenzó a servirle.
16 Al atardecer, trajeron a él muchos endemoniados. Con su palabra echó fuera a los espíritus y sanó a todos los enfermos, 17 de modo que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías, quien dijo: Él mismo tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.

Jesús calma la tempestad.
23 Él entró en la barca, y sus discípulos lo siguieron. 24 Y de repente se levantó una tempestad tan grande en el mar que las olas cubrían la barca, pero él dormía. 25 Y acercándose, lo despertaron diciendo: —¡Señor, sálvanos, que perecemos!
26 Y él les dijo: —¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?
Entonces se levantó y reprendió a los vientos y al mar, y se hizo grande bonanza. 27 Los hombres se maravillaron y decían: —¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y el mar le obedecen?

En el verso 14 podemos mirar como el Señor cumplió una de las profecías al sanar a los enfermos y liberar a las personas atormentadas, como lo profetizó cientos de años antes sobre el Mesías que sería el Sanador y el que llevaría nuestras enfermedades. Imagínese al Señor, que cada vez que sanaba a un enfermo, en ese momento esa enfermedad estaba siendo acumulada en los hombros del Señor, y las tendría que llevar y pagar el precio de nuestra sanidad por medio del sufrimiento a través de la cruz del calvario.

Recuerde que en el Nombre de Jesús podemos recuperar nuestra salud, sea de una enfermedad del cuerpo o de la mente o una dolencia del alma, cuando sus sentimientos son heridos, lastimados. Si algún día un miembro de su familia está enfermo, invoque el Nombre de Jesús con fe sobre esa persona y declare que Jesús llevará esa enfermedad, y usted mirará como el Señor honrará Su Nombre escuchando su oración y sanando al enfermo.

El evento siguiente en el verso 23, fue algo grandioso: El Señor permite que sus discípulos experimenten lo que es pasar por una tormenta. El detalle más impresionante es que el Señor estaba durmiendo en el barco que estaba en medio de tremenda tempestad.
Por eso los discípulos aterrorizados despertaban al Señor y  le gritaban diciendo que los salvara. Me pregunto si el Señor lo hizo con ese propósito para que ellos entendieran que a Él nada lo detiene o lo incomoda porque Él tiene el control de nuestras vidas, de nuestra barca. Solamente está esperando a que lo llamemos cuando lo necesitemos. 
Posiblemente a ellos se les estaba llenando de agua pero ahí es donde el Señor nos demuestra que no es con nuestra fuerza ni con nuestro poder sino con su Santo Espíritu.
Para concluir, analicemos la palabra “bonanza”. Bonanza significa un mar tranquilo y apacible; pero también en nuestro idioma español, bonanza significa prosperidad y abundancia.
¡Estoy seguro que después de las tormentas, el Señor traerá una gran bonanza a nuestras vidas, nuestras familias! Yo lo he visto y lo he experimentado personalmente, y yo sé que usted también lo hará. ¡Llámelo! Su nombre es Jesús.
Que el Señor le bendiga y escuche su oración en este día.


Hosted on Acast. See acast.com/privacy for more information.