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Lucas 2:
41 Iban sus padres todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. 42 Cuando cumplió doce años, subieron ellos a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. 43 Una vez acabados los días de la fiesta, mientras ellos volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén; y sus padres no lo supieron. 44 Suponiendo que él estaba en la caravana, fueron un día de camino y lo buscaban entre los parientes y los conocidos. 45 Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén buscándole.
46 Aconteció que después de tres días lo encontraron en el templo sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Todos los que lo oían se asombraban de su entendimiento y de sus respuestas. 48 Cuando lo vieron se maravillaron, y su madre le dijo: —Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? He aquí, tu padre y yo te buscábamos con angustia.
49 Entonces él les dijo: —¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar?
50 Pero ellos no entendieron el dicho que les habló. 51 Descendió con ellos y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. 52 Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.

Como ya sabemos, Lucas era un médico de vocación; y llama la atención de que Lucas escribió muchos detalles del comportamiento de los personajes bíblicos. 
En este caso vemos como Lucas resalta el crecimiento del Señor Jesús desde niño hasta jovencito. Jesús no solamente crecía en estatura sino también en sabiduría.
En el último verso, después de que el Señor se quedó en el templo discutiendo con los doctores de la ley, vemos que Jesús se sujetó a sus padres, y esta es una primera lección que podemos aprender: como hijos y jóvenes necesitamos sujetarnos a nuestros padres de la misma forma en que Jesús lo hizo.
Pero me quiero enfocar en las cuatro áreas que Jesús crecía: en sabiduría (intelectual o cognitiva), estatura (física), gracia con Dios (espiritual), y con los hombres (social).
Es necesario que tengamos un balance en estas áreas para tener un desarrollo saludable. Cualquier desbalance en alguna de estas áreas nos traerá dificultades.  
Aprendamos de Jesús y cuidemos nuestro cuerpo alimentándonos bien, pues es templo del Espíritu Santo, y además, es el "medio de transporte" para hacer la obra de Dios aquí en la tierra.
Tenemos que prepararnos también para aprender un arte, una profesión o una labor para desarrollarnos como personas que aportamos a la sociedad y a nuestra iglesia con nuestros talentos y destrezas. 
Crezcamos en nuestra relación con Dios, no conformándonos, ni siendo pasivos sino anhelando dones espirituales y teniendo nuevas experiencias con el Señor.
Y por último, no olvidemos desarrollarnos socialmente siendo personas que ayudan al prójimo, que nos tratamos bien los unos a los otros, que somos tolerantes y empáticos con los hermanos y hermanas, los cuales tenemos que aprender amar y a convivir con ellos, porque si no aprendemos a convivir con ellos aquí en la tierra, mucho menos podríamos estar juntos en el cielo.

Consideremos:
¿Qué harías si estás descuidando tu ser?
¿Qué área necesitas reforzar en este año?
Si necesitas mejorar en una área, ¿tienes un plan en mente para mejorar?

Que el Señor nos ayude a crecer en estas cuatro áreas de nuestro ser.


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