Lucas 3 RVA2015:
3 Entonces él anduvo por toda la región alrededor del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados, 4 como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice:
Voz del que proclama en el desierto: “Preparen el camino del Señor; enderecen sus sendas. 5 Todo valle será rellenado, y toda montaña y colina serán rebajadas. Los senderos torcidos serán enderezados; y los caminos ásperos, allanados; 6 y toda carne verá la salvación de Dios”.
7 Juan, pues, decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: —¡Generación de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira venidera? 8 Produzcan, pues, frutos dignos de arrepentimiento y no comiencen a decir dentro de ustedes mismos: “A Abraham tenemos por padre”. Porque les digo que aun de estas piedras Dios puede levantar hijos a Abraham. 9 También, el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles. Por lo tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.
10 Las multitudes le preguntaban diciendo: —Pues, ¿qué haremos?
11 Respondiendo les decía: —El que tiene dos túnicas dé al que no tiene, y el que tiene comida haga lo mismo.
12 También fueron unos publicanos para ser bautizados y le preguntaron: —Maestro, ¿qué haremos?
13 Él les decía: —No cobren más de lo que les está ordenado.
14 También unos soldados le preguntaban diciendo: —Y nosotros, ¿qué haremos?
Él les dijo: —No hagan extorsión ni denuncien falsamente a nadie, y conténtense con sus salarios.
Nosotros, los seres humanos, siempre complicamos las cosas cuando Dios siempre quiere hacernos la vida más fácil.
A medida que pasan los años, los seres humanos llegan a un punto que quieren ser más que Dios o enseñarle a Dios, y en ese desespero nos olvidamos de la esencia.
Por ejemplo, el joven rico practicó todos los mandamientos de la ley pero el Señor le dijo: "Una cosa te falta: ve y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres... y ven, sígueme."
Siempre hay algo en nuestras vidas donde estamos cortos y donde dependemos totalmente de la gracia de Dios pero cuando queremos hacer obras admirables para justificarnos a nosotros mismos ante Dios, olvidamos lo que debemos cambiar y pasamos por alto las cosas esenciales. En este caso, el joven rico necesitaba sacar de su corazón el amor al dinero y entender que las cosas materiales eran su prioridad, aunque practicaba todos los mandamientos de Dios.
Por eso Juan el Bautista trajo este mensaje importante que era el mensaje de arrepentimiento, enseñándole al pueblo de Israel lo esencial: El que tiene, comparta con el que no tiene; el que estaba cobrando más de la cuenta, cobre lo necesario; y le indicó practicar el contentamiento a los soldados que no eran felices con su salario y maltrataban a la gente exigiéndoles dinero y amenazandolos.
Muchos de ellos practicaban todos los rituales que la ley de Moisés les exigía, como las diferentes clases ofrendas y sacrificios, guardar los días sagrados, etc. Pero se habían olvidado de lo esencial, de la ley de Dios: "misericordia quiero y no sacrificio".
Por eso los fariseos y los doctores de la ley tenían muchísimo conocimiento pero su corazón estaba lleno de altivez y arrogancia, y esa fue la razón por la cual no aceptaron el mensaje de Juan y no se hicieron bautizar ellos mismos, y rechazaron el llamado del mensaje que Juan les estaba enseñando.
Para concluir esta lección, recordemos que al Señor nadie lo engaña, por eso dice que el hacha está puesta y el Señor va a juzgar a todo ser humano según sea sus obras buenas o malas; y ante los ojos del gran Juez que todo lo ve, nadie puede vivir una vida de apariencia de piedad.
Bien lo resume las estrofas de una canción:
Dale la mano al caido
Al desnudo dale abrigo
Al que está hambriento, alimento
Y al que está triste, consuelo.
Y nunca te olvides de donde Dios te ha sacado, no vaya a ser que más adelante caigas por no haberte cuidado.
Consideremos:
¿Cómo estamos viviendo nuestras vidas espirituales?
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