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Lucas 9: 
49 Entonces respondiendo Juan, dijo: —Maestro, vimos a cierto hombre echando fuera demonios en tu nombre, y se lo prohibimos porque no sigue con nosotros.
50 Jesús le dijo: —No se lo prohíban. Porque el que no es contra ustedes, por ustedes es.

El viaje decisivo a Jerusalén
51 Aconteció que, cuando se cumplía el tiempo en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir a Jerusalén.
52 Envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos, 53 pero no lo recibieron porque vieron en su cara que iba a Jerusalén. 54 Al ver esto, sus discípulos Jacobo y Juan le dijeron: —Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma?
55 Él se dio vuelta y los reprendió y dijo: Ustedes no saben de qué espíritu son; 56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las personas sino para salvarlas, y fueron a otra aldea.

Tenemos que ser muy objetivos a la hora de juzgar a los demás. 
Los discípulos asumieron que las personas que estaban utilizando el nombre del Señor para echar fuera demonios no eran parte del grupo de los discípulos del Señor porque no andaba en el grupo con ellos. Tal vez eran oyentes que creyeron en el nombre del Señor cuando Jesús dijo que los enviaba en Su nombre. 
La reacción de los discípulos era impedirles desarrollarse en ese don pero para sorpresa, el Señor les dijo que no les prohibiera y les autorizó continuar ministrando.
Un caso peor es cuando Juan tenía la fe suficiente para pedir fuego del cielo y consumir a los samaritanos en un celo que no era de Dios y estaba hasta fuera de la voluntad de Dios. Me impresiona ver cómo alguien puede utilizar la autoridad que Dios le ha dado de manera equivocada para destrucción.

Es más, los fariseos nunca entendieron que ¡Jesús y sus discípulos eran de Dios! 
Pero curiosamente, en el libro de los Hechos podemos ver a un anciano muy sabio que era miembro de los fariseos y del concilio de la autoridad religiosa y cívica del pueblo judío. Cuando llevaron a Juan y a Pedro y a los apóstoles para juzgarlos y meterlos en la cárcel, este anciano Gamaliel le dice a sus compañeros que tengan cuidado de abusar de su autoridad contra los apóstoles porque tal vez ellos puedan encontrarse peleando contra Dios y que si ese movimiento cristiano es de Dios, permanecerá; y si no, se va a desvanecer.

Por eso recuerdo mucho la enseñanza de mi abuelo que fue mi pastor y el pastor de muchos de ustedes, que nos enseñó de que cuando miráramos una situación confusa con alguien o una opinión sobre alguna persona, que no nos apresuremos a juzgar o a reaccionar sino que oremos y que le demos tiempo a la circunstancia o a la persona para poderla examinar porque dice en 1 Corintios 4:5: Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

Y para concluir, yo añado esta Escritura:
Juan 7:24: No juzguen según las apariencias sino juzguen con justo juicio.

Y esta que miramos unos días atrás:
Lucas 6:37: No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados.

Si les estoy diciendo esto, es porque yo he pasado por ahí, donde he juzgado a alguien pero después terminamos siendo amigos, y entonces entiendo el porqué de su forma de ser. Es cierto que hay personas malvadas que quieren engañar y dañar, pero usualmente son prejuicios que nuestra mente crea sobre alguien y después nos vamos a arrepentir por ese error de juzgar a alguien antes de tiempo.

Consideremos:
¿Será que me dejo llevar por mis propias conclusiones al juzgar a alguien que no se ve como yo, que no habla como yo o no tiene las mismas costumbres que yo tengo?

Que el Señor te dé mucho entendimiento y escuche tu oración en este día.


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