Listen

Description

5 Les dijo también: —Supongamos que uno de ustedes tiene un amigo y va a él a la medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes 6 porque ha llegado a mí un amigo de viaje y no tengo nada que poner delante de él”. 7 ¿Le responderá aquel desde adentro: “No me molestes; ya está cerrada la puerta y mis niños están conmigo en la cama; no puedo levantarme para dártelos”? 8 Les digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, ciertamente por la insistencia de aquel se levantará y le dará todo lo que necesite.
9 »Y yo les digo: Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá. 10 Porque todo aquel que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abrirá.
11 »¿Qué padre de entre ustedes, si su hijo le pide pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? 12 O si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? 13 Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidan?

Usualmente se nos enseña que debemos aprender a convivir en la sociedad por medio del respeto y el decoro. Eso es cierto. Respetar cuando alguien está hablando y no interrumpir, no entrar donde nadie nos está llamando o no escuchar conversaciones ajenas. Estas normas de convivencia son importantes y debemos de practicarlas.
Pero cuando has desarrollado una amistad tan profunda e íntima con alguien, no te da vergüenza pedirle ayuda o contarle tus asuntos privados.
Así debemos acercarnos al Señor. Tal vez pensamos que Dios es como si fuera un oficial del gobierno o un político que respetamos pero que está tan ocupado en otros asuntos y que nunca me va a dar una cita para escuchar mis problemas. 
Jesucristo es diferente. Él vino a romper esa barrera que había entre Dios y los hombres. 
La gente pensaba que los únicos que podían acercarse a Dios y pedirle a Él eran los líderes religiosos como los sacerdotes y los fariseos o los intérpretes de la ley. 
Cuando Jesús murió en la cruz, el velo se rompió de arriba a abajo para que todos pudiéramos entrar a la presencia de Dios con libertad.
Ya no te cohibas más. No hay ninguna oración que sea indebida o inoportuna si sale de un corazón sincero y humilde. 
Alguien que llevaba mucho años asistiendo a la iglesia fielmente, tenía muchos problemas y preocupaciones, una anciana se le acercó y le preguntó si ya le había contado en oración al Señor sus necesidades, y esa persona le dijo que no se sentía digna de pedirle así de esa manera al Señor porque se sentía indigna de pedirle a un Dios tan grande. 
Por eso te comparto esta enseñanza. Atrévete como un hijo(a) a “molestar” a tu Padre. Habla con tu mejor amigo llamado Jesús. Él dio su vida en la cruz para que pudiéramos acercarnos a Él con confianza.
Así como la historia que acabamos de leer, toca la puerta al Señor, aunque pienses que es demasiado tarde, o el tiempo indebido. Recuerda que el Señor se levantará de Su trono y admirará tu fe, pues muchos no se atreven a creer en el poder de Dios, pero tú sí crees que para el Señor todo es posible. 

Consideremos:
¿Sientes que cuando oras, Dios se enoja contigo? ¿Piensas que Dios está distante de ti o lo sientes cerca de ti cuando oras?

Que el Señor escuche tu oración y te fortalezca en este día.


Hosted on Acast. See acast.com/privacy for more information.