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Marcos 6:
1 Se escandalizaban de él. 4 Pero Jesús les decía: —No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, entre sus familiares y en su casa.
5 Y no pudo hacer allí ningún hecho poderoso sino que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. 6 Estaba asombrado a causa de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.
7 Entonces llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos. Les daba autoridad sobre los espíritus inmundos. 8 Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan ni bolsa ni dinero en el cinto sino solamente un bastón; 9 pero que calzaran sandalias y que no vistieran dos túnicas. 10 Y les decía: “Dondequiera que entren en una casa, posen en ella hasta que salgan de aquel lugar. 11 Cualquier lugar que no los reciba ni los oiga, saliendo de allí, sacudan el polvo que está debajo de sus pies para testimonio contra ellos”. 12 Entonces ellos salieron y predicaron que la gente se arrepintiera. 13 Echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban.
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30 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. 31 Él les dijo: —Vengan ustedes aparte a un lugar desierto, y descansen un poco.
Porque eran muchos los que iban y venían, y ni siquiera tenían oportunidad para comer. 32 Y se fueron solos en la barca a un lugar desierto. 33 Pero muchos los vieron ir y los reconocieron. Y corrieron allá a pie de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. 34 Cuando Jesús salió, vio una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas.
 
El ministerio del Señor era muy agitado. Ahora vemos cómo Él elige y capacita a los doce para la obra del ministerio, predicando la salvación y sanando enfermos. Ellos, al regresar de su labor, se reúnen nuevamente con el Señor para darle el reporte misionero y contarle las obras extraordinarias que hicieron en medio de la gente.
Lo siguiente es importante para poner de prioridad lo que debe ser primero: nuestra salud. A pesar de que las multitudes perseguían al Señor para que les ayudara, Jesús invita a sus discípulos para que tomen un tiempo de descanso. Los lleva a un lugar apartado para que tomen fuerzas, ya que el Señor sabía lo agotador que es trabajar en la obra de Dios o en cualquier labor que hagamos. Uno se agota físicamente, emocionalmente y mentalmente. Era fácil ocuparse tanto que olvidaban comer muchas veces. Uno llega a concentrarse tanto en proyectos de las diarias responsabilidades del trabajo o estudio, que no come, no duerme y no descansa lo necesario. Si no se hace eso, puede uno caer exhausto, agotado y las consecuencias son peligrosas. Hoy en día, vemos jóvenes que no duermen y luego tienen que levantarse temprano a estudiar, y vemos que su rendimiento es pobre y se refleja en las notas. Los vemos siempre cansados y eso trae efectos como momentos de depresión. 
Veo adultos que no sacan tiempo para bajar la tensión al cuerpo; trabajan demasiado pero el problema es cuando no sacan tiempo para descansar. Hay que buscar lapsos de tiempo. Durante el día, dedica aunque sea 10 minutos para hablar con los miembros de la familia. ¡5 o 10 minutos hacen una gran diferencia! Sus hijos y su pareja se lo agradecerán, y usted sentirá la conexión emocional y su mente se despejará un poco de los problemas de la vida diaria. Saque una horas el fin de semana o un día libre para hacer algo divertido o que lo haga salir de la rutina. En todo el año saque una semana para que pueda dedicar ese tiempo a usted y su familia.
Para comer saludable no se necesita mucho. Sea creativo, investigue, busque opciones para que pueda cocinar y preparar alimentos que lo nutran en el lugar de trabajo o en la escuela. En internet se puede encontrar mucha información.
Sigamos el ejemplo del Señor. Cuidemos la mente, el corazón y el cuerpo.


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