Julio 4: La Absoluta Voluntad de Dios.
1 Tesalonicenses 4:1-12 RVA2015:
"Por lo demás, hermanos, les rogamos y exhortamos en el Señor Jesús que conforme aprendieron de nosotros acerca de cómo les conviene andar y agradar a Dios, tal como están andando, así sigan progresando cada vez más. Ya saben cuáles son las instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús. Porque esta es la voluntad de Dios, la santificación de ustedes: que se aparten de inmoralidad sexual; que cada uno de ustedes sepa controlar su propio cuerpo en santificación y honor, no con bajas pasiones como los gentiles que no conocen a Dios; y que en este asunto nadie atropelle ni engañe a su hermano; porque el Señor es el que toma venganza en todas estas cosas, como ya les hemos dicho y advertido. Porque Dios no nos ha llamado a la impureza sino a la santificación. Por lo tanto, el que rechaza esto no rechaza a hombre sino a Dios quien les da su Espíritu Santo. Pero con respecto al amor fraternal, no tienen necesidad de que les escriba, porque ustedes mismos han sido enseñados de Dios que se amen los unos a los otros. De hecho, lo están haciendo con todos los hermanos por toda Macedonia; pero les exhortamos, hermanos, a que sigan progresando aún más. Tengan por aspiración vivir en tranquilidad, ocuparse en sus propios asuntos y trabajar con sus propias manos, como les hemos mandado; a fin de que se conduzcan honestamente para con los de afuera y que no tengan necesidad de nada.
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Definitivamente, Dios nos pide algo que no es intercambiable, reemplazable o voluntario y es que debemos vivir vidas puras y santas. Es necesario e imperativo que hagamos esto si queremos realmente hacer la voluntad de Dios, agradándole con nuestras vidas.
Para vivir vidas santificadas y hacer la voluntad de Dios, debemos conocer lo que no le agrada a Dios y Pablo nos muestra que es: La impureza sexual.
Si eres soltero, cuídate de la fornicación. Debes guardar tu cuerpo para Dios y no enredarte en relaciones con personas que no tienen convicciones morales y principios bíblicos, no tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Hoy en día es normal que los jóvenes tengan experiencias de vidas desenfrenadas, no saben que eso los hace impuros y, además, eso te va a ocasionar graves problemas emocionales con heridas del corazón y vas a vivir experiencias desagradables, y los que persisten en este pecado no heredarán el reino de Dios. Dios quiere evitarte muchos dolores y sufrimientos, y más bien te invita a que guardes tu cuerpo para la persona adecuada que va a ser tu esposo o esposa, como Dios manda.
Si eres casado, guárdate del adulterio. Es necesario que desarrolles una relación sana con tu pareja, comunicándose continuamente y no descuidándose mutuamente, para que el enemigo no tome ventaja cuando él ve que una pareja no ha desarrollado una comunicación sincera.
En resumen, guárdate de la promiscuidad. Promiscuidad significa una vida sexual desordenada, es un pecado poderoso que puede destruirnos y separarnos de Dios.
También el apóstol Pablo señala que cuando uno se entrega a este pecado, tendrá consecuencias físicas y espirituales porque puedes ofender y dañar a muchas personas a tu alrededor que son tus seres queridos, los miembros de tu familia, también los otros miembros del hogar de la otra persona, y también nos dañamos a nosotros mismos. Lo más tremendo es cuando Pablo dice que Dios tomará en cuenta esto; Él hará justicia y castigará al ofensor.
Por eso, más bien debemos obedecer a Dios, ejercitar nuestra santidad impartiendo amor, contando lo que Dios ha hecho por nosotros y compartirlo con nuestros demás hermanos en la congregación.
El amor de Dios no debe faltar en nuestro medio, se debe dar en abundancia y compartir, no solamente en nuestra iglesia local, también en otras congregaciones
¡Que muchas personas hablen y cuenten cuán amorosos somos entre nosotros mismos! Soy tu amigo Eduardo Rodríguez.
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