2 Tesalonicenses 3:1-18 RVA2015
Por lo demás, hermanos, oren por nosotros para que la palabra del Señor se difunda rápidamente y sea glorificada, así como sucedió también entre ustedes; y que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que los establecerá y los guardará del mal. Tenemos confianza en el Señor en cuanto a ustedes, que hacen y harán lo que les mandamos. ¡El Señor dirija el corazón de ustedes hacia el amor de Dios y la paciencia de Cristo! Sin embargo, les mandamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que ande desordenadamente y no conforme a la doctrina que recibieron de parte nuestra. Ustedes mismos saben de qué manera deben imitarnos, porque no hemos vivido desordenadamente entre ustedes ni hemos comido de balde el pan de nadie. Más bien, trabajamos arduamente hasta la fatiga, de noche y de día, para no serles gravosos a ninguno de ustedes; no porque no tuviéramos autoridad sino para darles en nuestras personas un ejemplo a imitar. Aún estando con ustedes los amonestábamos así: que si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque hemos oído que algunos andan desordenadamente entre ustedes, sin trabajar en nada sino entrometiéndose en lo ajeno. A los tales les ordenamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajando sosegadamente coman su propio pan. Y ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien. Si alguno no obedece nuestra palabra por carta, a ese señálenlo y no tengan trato con él, para que le dé vergüenza. Pero no lo tengan por enemigo sino amonéstenlo como a hermano. Y el mismo Señor de paz les dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos ustedes. Este saludo es de mi mano, Pablo. Así es mi firma en todas mis cartas, tal como escribo. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.
El tema de hoy es bien curioso porque el apóstol Pablo les da un consejo a la iglesia de que tuvieran cuidado con aquellos que andan desordenadamente. No solamente en cuanto a doctrinas erróneas pero también con el comportamiento que estaban dando.
Se estaban levantando personas en la iglesia que no querían trabajar sino vivir de limosnas, posiblemente pidiendo prestado y no pagaban.
Además de que estaban desocupados por no trabajar estaban causando problemas porque se creaban chismes, y estas personas se metían en la vida privada de los demás.
Por eso el apóstol Pablo les recordó las enseñanzas que él les dio. Primeramente, les enseñó con su propio ejemplo, trabajando de día y de noche cuando les llevó el evangelio, y después, enseñándoles la forma en que un cristiano debe comportarse, incluyendo el ganarse el pan con su trabajo digno y honrado, y con la famosa frase que hoy en día conocemos "el que no quiera trabajar tampoco coma".
Hoy en día también en nuestras Iglesias debemos tener en cuenta este consejo. Si alguna persona que no quiere organizar su vida e insiste en vivir así en medio los hermanos, el apóstol aconseja a que se le trate con disciplina y con dureza para que reaccione y cambie sus malos hábitos, pero con el cuidado de no llegar al odio ni el menosprecio, recordando que también es un hermano.
Una de las formas para reprender y corregir a estas personas es evitar prestarle dinero a alguien que ya tiene un historial de no pagar, y que no se le ve el ánimo de buscar trabajo siendo una persona saludable, con las capacidades y con las fuerzas para hacerlo.
Estas clases de personas también pueden traer problemas en nuestros hogares, pues usan un lenguaje de lástima para mover el corazón de los hermanos para que les presten dinero. Usan mucho el mostrar una posición de víctima, porque de esa forma han encontrado una fuente de ganancia, aprovechándose de las buenas intenciones del hermano en querer ayudar cuando realmente lo que se hace es seguir dañando a estas personas, permitiéndoles que sigan aprovechándose de la buena voluntad de la congregación.
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