Gálatas 6:1-10 RVA2015
"Hermanos, en caso de que alguien se encuentre enredado en alguna transgresión, ustedes que son espirituales restauren al tal con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrelleven los unos las cargas de los otros y de esta manera cumplirán la ley de Cristo. Porque si alguien estima que es algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, examine cada uno su obra, y entonces tendrá motivo de orgullo solo en sí mismo y no en otro; porque cada cual llevará su propia carga. El que recibe instrucción en la palabra comparta toda cosa buena con quien le instruye. No se engañen; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará. Porque el que siembra para su carne, de la carne cosechará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer el bien porque a su tiempo cosecharemos, si no desmayamos. Por lo tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.”
Este es el último capítulo de esta hermosa carta a los gálatas. Como en cada carta del apóstol Pablo,en las últimas frases las dedica para dar recomendaciones a la iglesia de la forma en que deben comportarse entre ellos mismos, dándoles consejos y palabras de ánimo.
Te animo para que leas todo el capítulo, pero quiero que hoy observemos las primeros versos de este capítulo donde nos muestra la forma en que debemos confrontar a alguien que le está fallando al Señor.
Antes de mostrarle a la persona el error que está cometiendo delante de Dios, tenemos primero que preparar nuestra mente y corazón y desarrollar el don de la mansedumbre.
Mansedumbre es hablarle a una persona de forma dócil y suave. Algunos piensan que decir la verdad significa decirlo de forma tosca y brusca pero la Biblia me manda a decir la verdad de forma amable, de tal manera que la persona que está siendo corregida puede recibir el mensaje, abrir los ojos y hacer cambios necesarios en su vida espiritual.
Una de las actitudes que debemos tomar para activar la mansedumbre es pensar en nosotros mismos si estuviéramos en ese mismo lugar. ¿Cómo quisiéramos que nos trataran y nos ayudaran a salir de esa situación? Debemos recordar, antes de corregir a alguien, que nosotros somos seres humanos y que también estamos propensos a ser tentados de la misma forma que el hermano fue tentado.
Posiblemente seamos impacientes con personas que estén pasando por debilidades, pero es parte de ser miembros de una comunidad cristiana donde muchos están comenzando en el camino de Dios, otras personas están pasando crisis espirituales después de haber sido fieles un buen tiempo, y otros están todavía luchando con hábitos del pasado a pesar de que hayan aceptado el mensaje de salvación. Por eso debemos de llenarnos del Espíritu de Dios y amar con el amor de Cristo que es paciente, sufrido, y que busca el bienestar del prójimo, dándole compasión y siendo parte de la solución para que esa persona obtenga la victoria espiritual. Haciendo esto, dice el apóstol Pablo, cumplimos la ley de Cristo. La ley de Cristo dice que debemos amar a Dios con todo nuestro ser y también a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Eso incluye ser pacientes, soportándonos, y perdonándonos unos a otros. También incluye el animarnos unos a otros y corrigiéndonos unos a otros hasta que el Señor Jesucristo venga por su iglesia.
Como Hogares de Pacto, debemos mirar así a nuestro esposo o esposa cuando ellos se equivocan; como hermanos en Cristo Jesús también necesitan ser perdonados y guiados por el camino del bien. Mira a tus hijos como miembros de la iglesia que son almas de Cristo, y que tú eres su líder espiritual para hacerlos cambiar de pensamiento y de acciones para que se parezcan más a Cristo, en vez de recriminarlos y dejarlos con un sentimiento de culpa sin ser guiados a la corrección y transformación.
😇 Eduardo Rodríguez
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