📖 2 Corintios 10:1-9 RVA2015:
Ahora yo, Pablo, les exhorto por la mansedumbre y ternura de Cristo, ¡yo que en persona soy humilde entre ustedes, pero ausente soy osado para con ustedes! Les ruego que cuando esté presente no tenga que usar de la osadía con que resueltamente estoy dispuesto a proceder contra algunos que piensan que andamos según la carne. Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Destruimos los argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios; llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, y estamos dispuestos a castigar toda desobediencia, una vez que la obediencia de ustedes sea completa. ¡Miran las cosas según las apariencias! Si alguien está convencido dentro de sí que es de Cristo, considere de nuevo que, así como él es de Cristo, también nosotros lo somos. Porque si me glorío un poco más de nuestra autoridad, la cual el Señor nos ha dado para edificación y no para su destrucción, no seré avergonzado; para que no parezca que quiero atemorizarlos por cartas.
El apóstol Pablo ahora nos enseña un principio de la guerra espiritual. Mientras que había personas que acusaban a Pablo de ser un predicador carnal, él los confrontó diciendo que aunque vivimos en la vida terrenal no luchamos de forma terrenal. ➡️🎙️🎧
El apóstol Pablo hace una diferencia clara de lo que es vivir en la tierra pero teniendo en cuenta que las luchas son espirituales. Hay muchas ataduras y murallas espirituales que estorban para recibir las bendiciones de Dios y tener una comunión íntima con el Creador.
Esas cosas que se levantan como fortalezas que estorban en nuestro desarrollo espiritual son argumentos y altivez que contradicen la Palabra de Dios.
Cuando hablamos de argumentos, estos son ideas, pensamientos y filosofías que quieren trastornar la mente del cristiano y apartarlo de la verdad. Hoy en día vemos muchos argumentos que quieren quitarle la autoridad al nombre de Jesús, a las Escrituras y al Espíritu de Dios. Tenemos que tener cuidado con cualquier clase de pensamientos que nos quieren apartar de la comunión con los hermanos en la congregación. Cuídate de esos argumentos que vienen a tu mente cuando quisieras evadir tu responsabilidad en tu hogar, abandonando a tu esposo o tu esposa y a tus hijos, excusandote con algún argumento que parece espiritual pero va en contra de el propósito de Dios para tu hogar.
También debemos tener cuidado con la altivez que representan esas emociones de orgullo y arrogancia. Esos sentimientos que no nos permiten recibir la Palabra de Dios con humildad. La altivez se puede desarrollar cuando pensamos que somos mejores que otros porque Dios nos usa de una forma u otra. Pensamos que tenemos más conocimiento porque tenemos muchos años en la iglesia y no permitimos que otra persona nos enseñe. Tengamos cuidado con cualquier clase de sentimiento contrario al mandato de Dios. Muchos han dejado el camino de Dios por un arrebato de enojo y rencor, y entonces piensan que ya no necesitan de Dios ni de la congregación. Al punto que estamos viviendo momentos difíciles por haber abandonado el camino de Dios pero la altivez no nos deja regresar al camino de Dios ni a la congregación, y esperamos que los hermanos nos busquen cuando nosotros somos los que debemos buscar a Dios y la congregación.
Consideremos: ¿Hemos luchado con alguna clase de pensamiento que nos quiere confundir y alejar del Señor? Si lo pudiste vencer, ¿cómo lo hiciste?
¿Has luchado con alguna clase de sentimiento que brotó en tu corazón queriendo alejarte de tu hogar y tu congregación? ¿Lo pudiste vencer? ¿Cómo lo hiciste?
Soy tu amigo Eduardo Rodríguez. Que el señor escuche tu oración y te ayude a derribar fortalezas.
No olvides leer todo el capítulo completo.
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