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Juan 6:10 Entonces Jesús dijo: —Hagan recostar a la gente.
Había mucha hierba en aquel lugar. Se recostaron, pues, como cinco mil hombres. 11 Entonces Jesús tomó los panes y, habiendo dado gracias, los repartió entre los que estaban recostados. De igual manera repartió de los pescados, cuanto querían. 12 Cuando fueron saciados, dijo a sus discípulos: —Recojan los pedazos que han quedado para que no se pierda nada.
13 Recogieron, pues, y llenaron doce canastas de pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.
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25 Cuando lo hallaron al otro lado del mar, le preguntaron: —Rabí, ¿cuándo llegaste acá?
26 Jesús les respondió diciendo: —De cierto, de cierto les digo que me buscan, no porque han visto las señales sino porque comieron de los panes y se saciaron. 27 Trabajen, no por la comida que perece sino por la comida que permanece para vida eterna que el Hijo del Hombre les dará; porque en este, Dios el Padre ha puesto su sello.
28 Entonces le dijeron: —¿Qué haremos para realizar las obras de Dios?
29 Respondió Jesús y les dijo: —Esta es la obra de Dios: que crean en aquel que él ha enviado.
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66 Desde entonces, muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él. 67 Entonces Jesús les dijo a los doce: —¿Quieren acaso irse ustedes también?
68 Le respondió Simón Pedro: —Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios.

Este capítulo es muy interesante porque nos muestra un milagro impresionante que Jesus realizó, dándole de comer a más de 5000 personas con 5 panes y 2 pescaditos y no solo eso sino que Él mandó a los discípulos, Sus servidores, a que recogieran los pedazos sobrantes de ese milagro y vieran que Dios sacia la necesidad y hasta sobra, enseñándoles que Su poder va más allá de nuestro entendimiento.
Esta obra sobrenatural hizo que muchas personas comenzaran a seguir a Jesús en masas, pero el Señor no quería que lo siguieran precisamente por el poder que tenía de multiplicar alimento y llenar una necesidad temporal y terrenal, sino más bien que entendieran que Él quería alimentar sus almas y darles vida eterna.

Tanto así que el Señor, cuando vio a la multitud, comenzó a decirles que ellos tenían que tomar una decisión y aceptarlo a Él como Salvador pero no entendieron el mensaje y comenzaron a retirarse. Para cualquier predicador o maestro, ver que sus oyentes y sus discípulos empiezan a abandonarlo es una señal de fracaso, sin embargo, Jesús no estaba ahí para buscar multitudes sino que Él estaba buscando adoradores que adoren a Dios de corazón y no por emoción o por conveniencia. Por eso Él se dirige a sus 12 discípulos principales y les da la opción de que si ellos querían también irse, podían hacerlo, porque la meta era que ellos encontraran la salvación y no a alguien que les diera de comer gratis.
Por eso Jesús le dijo a la multitud que buscaran el verdadero Pan, no el pan que aparece de forma milagrosa para llenar el estómago sino el Pan milagroso que perdona pecados, el que llevaría todas nuestras faltas y nos abriría el camino para la salvación y vida eterna.
Por eso vemos a los discípulos quedarse con Jesús. No se ofendieron, sino más bien afirmaron su fe en Él y Pedro entendió quién era el verdadero Pan del alma, las palabras de vida que Jesús vino a enseñar. 

Te recomiendo que escuches la canción “Discípulos” de Marcos Vidal, él canta exactamente sobre este tema, así reforzarás más esta reflexión y la grabarás en tu mente y corazón, y te animará más a ser como los que recogen los pedazos, sirviendo a Dios, no solamente quedarse sentado esperando y dependiendo de los favores de Dios, sino ser parte activa del reino.

Consideremos:
¿Estamos siguiendo a Jesús por conveniencia o porque sabemos que Él es Dios por sobre todas las cosas? ¿Buscamos a Dios solamente cuando necesitamos algo o lo servimos con perseverancia en la abundancia y en la escasez? Tu amigo: Eduardo Rodríguez


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