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Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.

9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

La comparación de Jesús con el trabajo pastoral es algo muy bonito por la relación que hay entre las ovejas con el pastor. El Señor muestra que las ovejas aprenden a reconocer la voz de su pastor. Es impresionante ver estos animalitos cómo ellos pueden hacer la diferencia entre el tono de la voz del que es su cuidador y el que es un engañador que sólo quiere robarse la oveja, matar y destruir el rebaño. Para estar protegidas del peligro, las ovejas tienen que entrar por una puerta pequeña hacia el lugar donde encontrarán comida y protección.
Observó esto porque Jesús se puso como ejemplo de dos figuras: una como la puerta donde entran las ovejas al corral y también como el pastor de las ovejas que cria las ovejas y las cuida.
Es necesario entender de que Jesús nuestro Dios toma diferentes funciones para cuidarnos, darnos un lugar donde reposar, descansar y ser protegidos del peligro.
Jesús quiere que seamos sabios y entendidos, que podamos afinar nuestros oídos para escuchar su voz, pues bien nos advierte que hay un engañador que quiere hacer tres cosas: él quiere robarnos lo más valioso que tenemos como la paz, el gozo, la alegría, la pureza, y después de robarnos quiere matarnos, y en general destruirnos. El no perdona edades. Ataca a los niños queriéndolos destruir por medio de personas malignas dañándoles su inocencia, ataca a los  los jóvenes entreteniéndolos y engañándolos para que no aprendan ellos cuál es su propósito en su vida y por eso los ataca con ansiedades y depresión, muchos caen en la trampa mortal del enemigo porque no encuentran un propósito de su existencia. Muchos comienzan a experimentar con tentaciones del momento, se embarran en el lodo de la promiscuidad,  y muchos tristemente deciden terminar con su existencia de forma cruel. Y ni decir de los matrimonios! El núcleo que representa a Dios con su Iglesia, a Cristo con su esposa, el vínculo donde se practica el amor incondicional y el compromiso, Satanás le tiene puesta la mirada continuamente, pues él bien sabe que si destruye un hogar, destruye varias almas al mismo tiempo. Es una tragedia aquellos que no han aprendido a escuchar la voz del pastor y se dejaron seducir por el engañador que pretende imitar al buen pastor pero es un asesino. Así es Satanás que quiere imitar adiós ofreciendo los placeres temporales pero son trampas para robarnos, explotarnos y matarnos.
Hoy te hago un llamado a que consideres estas preguntas: examina hoy coomo estaas caminando y viviendo tu vida espiritual. ¿Estamos escuchando la voz del adversario? Estamos siendo tentados con cosas que sabemos que al final nos van a herir? ya pensaste las consecuencias que sufrirás, tú y los que te rodean?
No dejes que satanás te robe, te destruya o te mate. Cuida tu corazón, tu mente, tu corazón o emociones, cuida tu paz, tu relación con Dios, tu familia, tu matrimonio, tu ministerio. 
Que el Señor escuche tu oración y afine tu oído a la voz del buen pastor. 
Te recomiendo que escuches la canción: Jesus, eres mi buen pastor de Gadiel Espinoza cuando hagas tu oración al Señor.
Soy tu amigo Eduardo Rodriguez. No olvides leer todo el capítulo completo, compartir esta transmisión en tus redes sociales y suscríbete a este programa en cualquier plataforma para escuchar podcast, radio por internet.


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