Lucas 20:
27 Se acercaron algunos de los saduceos, que niegan que haya resurrección, y le preguntaron 28 diciendo: —Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muere dejando mujer, y él no deja hijos, su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermano. 29 Había, pues, siete hermanos. El primero tomó mujer, y murió sin dejar hijos. 30 También el segundo. 31 Y la tomó el tercero, y de la misma manera también todos los siete, y murieron sin tener hijos. 32 Por último, murió también la mujer. 33 En la resurrección, puesto que los siete la tuvieron por mujer, ¿de cuál de ellos será mujer?
34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: —Los hijos de este mundo se casan y se dan en casamiento. 35 Pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel mundo venidero y la resurrección de los muertos no se casan ni se dan en casamiento. 36 Porque ya no pueden morir pues son como los ángeles, y son también hijos de Dios siendo hijos de la resurrección. 37 Y con respecto a que los muertos han de resucitar, también Moisés lo mostró en el relato de la zarza cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. 38 Pues Dios no es Dios de muertos sino de vivos; porque para él todos viven.
39 Le respondieron algunos de los escribas, diciendo: —Maestro, bien has dicho.
40 Y no se atrevieron a preguntarle más.
En el nuevo testamento los fariseos resaltan más en la biblia por su influencia, pero ¿quiénes eran los saduceos? Sus miembros eran gente con poder e influencia porque eran usualmente ricos y con mucha influencia en la sociedad. Eran parte de otra secta judaica que practicaban el judaísmo pero mezclado con muchas creencias que el pueblo judío iba adoptando durante el tiempo en que eran llevados en cautiverio y esparcidos por diferentes países y regiones.
Al final, eran una mezcla de creencias, y que tomaron siempre una posición de poder compartida con los fariseos, los escribas y los intérpretes de la ley.
Aquí exponen parte de sus creencias y una de esas es que no creían en el mundo espiritual. Ni en ángeles ni en la resurrección. Me impresiona saber cómo este grupo de judíos distorsionaron el judaísmo cuando la Torah o los libros del antiguo testamento claramente muestran que los ángeles y la resurrección son cosas existentes.
De la misma forma, el cristianismo ha tomado diferentes variaciones de líderes que se han convertido en celebridades, y se han enfocado más en la vida terrenal y el hambre por la fama que en la vida eterna. Pareciera que con sus hechos olvidan que son guías espirituales para rescatar almas para el Reino de Dios y parecen más empresarios de sus propios nombres.
Tengamos cuidado de dejarnos confundir, de poner la mirada en algún líder espiritual que esté de moda y que mueva su mensaje alrededor de él y le quite la gloria a Dios. No significa que no podamos seguir buenos ejemplos de personas que admiramos, o aprender de los que enseñan, pues todavía existen muchos predicadores y maestros que transmiten nobleza y confianza, pero seamos sabios y prudentes si vemos en otros actitudes que nos alejen de la mirada en Dios, que ya no hablan de prepararnos para la venida del Señor, o de la nueva Jerusalén, o de que vamos a reinar juntamente con Cristo, que nos quiten el enfoque de la meta principal: vivir en esta tierra justa y piadosamente pero preparándonos para la vida eterna, donde los que mueren creyendo en Cristo RESUCITARÁN primero; y luego, nosotros, los que estemos vivos pero viviendo en integridad, honestidad y santidad, seremos arrebatados juntamente con ellos y recibiremos a Jesucristo en las nubes. Honra a Dios con tu forma de vivir, en tu lugar de trabajo, tu empresa, en la escuela y en la universidad. Hazlo recordando que estamos cuidando un tesoro grandioso y el boleto hacia la patria celestial.
Que el Señor escuche tu oración y que el Espíritu Santo te recuerde constantemente que estamos aquí temporalmente y que la meta está más allá del sol.
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