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Con respecto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica. Si alguien se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debiera saber. Pero si alguien ama a Dios, tal persona es conocida por él. Por eso, acerca de la comida de los sacrificios a los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo y que no hay sino un solo Dios. Porque aunque sea verdad que algunos son llamados dioses, sea en el cielo o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas, y nosotros vivimos para él; y un solo Señor, Jesucristo, mediante el cual existen todas las cosas, y también nosotros vivimos por medio de él. Sin embargo, no en todos hay este conocimiento; porque algunos por estar hasta ahora acostumbrados al ídolo, comen el alimento como algo sacrificado a los ídolos, y su conciencia se contamina por ser débil. Pero no es la comida lo que nos recomienda a Dios; pues ni somos menos si no comemos, ni somos más si comemos. Pero miren que esta su libertad no sea tropezadero para los débiles. Porque si alguien te ve a ti que tienes conocimiento, sentado a la mesa en el lugar de los ídolos, ¿no es cierto que la conciencia del que es débil será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Así, por el conocimiento tuyo se perderá el débil, un hermano por quien Cristo murió. De esta manera, pecando contra los hermanos e hiriendo sus débiles conciencias, contra Cristo están pecando. Por lo cual, si la comida es para mi hermano ocasión de caer, yo jamás comeré carne, para no poner tropiezo a mi hermano.

En la variedad de temas que el apóstol Pablo está tratando con la iglesia de Corinto ahora se dirige acerca del dilema entre el comer carne o no. Es decir, en hacer cosas que para usted no son ilícitas pero para otros si lo es.
Antes de explicar el tema, el apóstol comienza con una frase que será el referente para tomar decisiones sabias: el conocimiento envanece pero el amor edifica.
Partiendo de ese punto entendemos que es más importante tener acciones de amor y compasión hacia la persona que piensa diferente a mí.
Y Pablo va más allá diciéndonos que aún debemos nosotros refrenarnos y no dejarnos llevar por nuestro propio conocimiento.
El conocimiento es importante porque nos motiva a seguir caminando hacia la meta, mostrándonos lo que es bueno o malo. Pero si ese conocimiento no está basado en el amor entonces lo que produce es arrogancia o altivez, creyéndose ser mejor que otros y no importandoles las consecuencias de sus actos.

En cambio cuando el amor es el ingrediente de toda decisión que yo tome, se crea un ambiente de compasión, paciencia y edificación.

Cualquier cosa que yo practique reflejará esa gran virtud de la edificación, y es de mostrarme a mí mismo como seguidor de Jesucristo, sin satisfacer los deseos de la carne y atrayendo a otros a que sigan en el camino de Dios, en vez de desanimarlos por mi forma imponente y déspota creyéndome superior a mi hermano.

Es mejor siempre pensar de nosotros mismos como que no sabemos nada y así mantener siempre una actitud humilde, dispuesta a aprender, que el pensar "saberselas todas" y al final dejar un resultado negativo en la congregación o con tu hermano.

Al final, el que gana son los dos, cuando se hace todo con amor y consideración a mi prójimo.

Soy tu amigo Eduardo Rodríguez, el Señor bendiga tu día y que hagamos todo con amor.


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