Éxodo 30: Purificación y Santificación.
Éxodo 30:17-33:
17 El SEÑOR también habló a Moisés diciendo: 18 “También harás una fuente de bronce para lavarse, con su base también de bronce. La pondrás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás en ella agua. 19 Aarón y sus hijos se lavarán en ella las manos y los pies. 20 Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran. Cuando se acerquen al altar para servir y presentar la ofrenda quemada al SEÑOR, 21 también se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Esto será un estatuto perpetuo, tanto para él como para sus descendientes, a través de sus generaciones”.
22 El SEÑOR también habló a Moisés diciendo: 23 “Toma especias aromáticas: de mirra granulada de primera, cinco kilos; de canela aromática, la mitad, es decir, dos kilos y medio; de cálamo aromático, dos kilos y medio 24 de casia, cinco kilos, de acuerdo a la moneda del santuario[b]; y cuatro litros de aceite de oliva. 25 Con esto prepararás el aceite de la santa unción. Será un ungüento combinado, obra de perfumista, el cual será el aceite de la santa unción. 26 Con él ungirás el tabernáculo de reunión y el arca del testimonio, 27 la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con sus utensilios, el altar del incienso, 28 el altar del holocausto con todos sus utensilios y la fuente con su base. 29 Así los consagrarás, y serán cosas muy sagradas. Todo lo que los toque será santificado.
30 “También ungirás a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás, para que me sirvan como sacerdotes. 31 Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: ‘Este será mi aceite de la santa unción a través de todas sus generaciones. 32 No será vertido sobre el cuerpo de ningún hombre, ni harán una composición similar. Sagrado es, y sagrado será para ustedes. 33 Cualquiera que prepare un ungüento similar y cualquiera que ponga de él sobre una persona extraña será excluido de su pueblo’ ”.
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Este capítulo encierra varios temas:
El altar del incienso, hecho de madera cubierto de oro.
La ofrenda anual por cada uno de los habitantes de Israel, desde los veinte años en adelante. El pago era media moneda de plata equivalentes a cinco gramos, sea rico o pobre, la misma cantidad.
La fuente de bronce, donde los sacerdotes debían lavarse los pies y las manos antes de entrar a la presencia de Dios.
El aceite de la unción, el cual hacía santo todo lo que tocaba. Consistía de una mezcla de aceite con componentes aromáticos. ¡Imagínese el olor tan agradable de este aceite! Pero nadie podía usarlo; solo los sacerdotes podían ser ungidos con él y ellos ungían los elementos del tabernáculo como los utensilios, los elementos de adoración, los altares de bronce y oro. Todo lo que era rociado con el aceite, se santificaba. Y si algún elemento tocaba otro utensilio o una persona, ¡lo hacía santo!
El incienso era un perfume que debía ser presentado dos veces, de día y de noche, ante la presencia del Señor. Pero primero debían ser lavados y santificados los sacerdotes para poder ofrecer este incienso ante el Señor.
El incienso es una clase de ofrenda ante el Señor. Para nosotros representa la alabanza y adoración que traemos ante el Señor con un corazón humillado y totalmente entregado a la voluntad de Dios.
Esto me recuerda que nosotros también debemos pasar por el proceso de purificación en la fuente de bronce (pasar por las aguas del bautismo) y por la santificación siendo ungidos con el aceite de la unción (ser llenos del Espíritu Santo) para poder ofrecer al Señor incienso, que es una adoración pura y agradable ante Él (oraciones y cánticos de adoración y exaltación).
Esto es precisamente lo que todo creyente debe experimentar. El apóstol Pablo nos lo enseña en 1 Corintios 6:9-11: "¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se engañen: que ni los inmorales sexuales ni los idólatras ni los adúlteros ni los afeminados ni los homosexuales ni los ladrones ni los avaros ni los borrachos ni los calumniadores ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto eran algunos de ustedes, pero ya han sido lavados, pero ya son santificados, pero ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.”
Espero que seamos lavados en las aguas del bautismo en el nombre de Jesucristo, que hayamos sido santificados con el Espíritu de Dios, y justificados por medio de la sangre de Jesucristo. Así podremos traer nuestras vidas como una ofrenda continua delante de Dios; que el Señor pueda escuchar y recibir nuestras alabanzas y se agrade de ellas.
No te saltes ningún proceso si queremos ser agradables ante la presencia de Dios.
Soy tu hermano y amigo Eduardo Rodríguez. Que el Señor reciba la adoración que tú y tu familia elevan al Señor como un perfume agradable.
🇺🇲
Exodus 30: Purification and Sanctification.
Exodus 30:17-33:
Then the Lord spoke to Moses, saying: “You shall also make a laver of bronze, with its base also of bronze, for washing. You shall put it between the tabernacle of meeting and the altar. And you shall put water in it, for Aaron and his sons shall wash their hands and their feet in water from it. When they go into the tabernacle of meeting, or when they come near the altar to minister, to burn an offering made by fire to the Lord, they shall wash with water, lest they die. So they shall wash their hands and their feet, lest they die. And it shall be a statute forever to them—to him and his descendants throughout their generations.”
Moreover the Lord spoke to Moses, saying: “Also take for yourself quality spices—five hundred shekels of liquid myrrh, half as much sweet-smelling cinnamon (two hundred and fifty shekels), two hundred and fifty shekels of sweet-smelling cane, five hundred shekels of cassia, according to the shekel of the sanctuary, and a hin of olive oil. And you shall make from these a holy anointing oil, an ointment compounded according to the art of the perfumer. It shall be a holy anointing oil. With it you shall anoint the tabernacle of meeting and the ark of the Testimony; the table and all its utensils, the lampstand and its utensils, and the altar of incense; the altar of burnt offering with all its utensils, and the laver and its base. You shall consecrate them, that they may be most holy; whatever touches them must be holy. And you shall anoint Aaron and his sons, and consecrate them, that they may minister to Me as priests.
“And you shall speak to the children of Israel, saying: ‘This shall be a holy anointing oil to Me throughout your generations. It shall not be poured on man’s flesh; nor shall you make any other like it, according to its composition. It is holy, and it shall be holy to you. Whoever compounds any like it, or whoever puts any of it on an outsider, shall be cut off from his people.’ ”
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This chapter contains several themes:
The altar of incense, made of wood covered with gold.
The annual offering for each of the inhabitants of Israel, from the age of twenty onwards. The payment was half a silver coin equivalent to five grams, whether rich or poor, the same amount.
The bronze basin, where the priests had to wash their feet and hands before entering the presence of God.
The anointing oil, which made everything it touched holy. It consisted of a mixture of oil with aromatic components. Imagine the pleasant smell of this oil! But no one could use it; only the priests could be anointed with it and they anointed the elements of the tabernacle such as the utensils, the worship elements, the bronze and gold altars. Everything that was sprinkled with oil was sanctified. And if any element touched another utensil or a person, it made it holy!
The incense was a perfume that had to be presented twice, day and night, before the presence of the Lord. But first the priests had to be washed and sanctified in order to offer this incense before the Lord.
Incense is a kind of offering before the Lord. For us it represents the praise and adoration that we bring before the Lord with a humble heart and totally surrendered to the will of God.
This reminds me that we too must go through the purification process in the bronze basin (going through the waters of baptism) and through sanctification by being anointed with the anointing oil (being filled with the Holy Spirit) in order to offer to the Lord incense, which is a pure and pleasant worship before Him (prayers and songs of worship and exaltation).
This is precisely what every believer must experience. The apostle Paul teaches us in 1 Corinthians 6:9-11: “Do you not know that the unrighteous will not inherit the kingdom of God? Do not be deceived. Neither fornicators, nor idolaters, nor adulterers, nor homosexuals, nor sodomites, nor thieves, nor covetous, nor drunkards, nor revilers, nor extortioners will inherit the kingdom of God. And such were some of you. But you were washed, but you were sanctified, but you were justified in the name of the Lord Jesus and by the Spirit of our God.”
I hope that we have been washed in the waters of baptism in the name of Jesus Christ, that we have been sanctified with the Spirit of God, and justified through the blood of Jesus Christ so we can bring our lives as a continuous offering before God, so that the Lord can hear and receive our praises and be pleased with them.
Do not skip any process if we want to be pleasant in the presence of God.
I am your brother and friend Eduardo Rodríguez. May the Lord receive the adoration that you and your family raise to the Lord like a pleasant perfume.
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