El hijo del hombre recibe el reino de Dios
Los profetas son mensajeros de parte de Dios, que comunicaron simultáneamente un mensaje de juicio y uno de esperanza.
A través de una serie de imágenes, los profetas comunican cómo Israel había sido infiel a su pacto: Un rebaño que no escuchó al pastor, como arcilla que se resiste a las manos del alfarero, y como una esposa adúltera que es infiel a su matrimonio. La consecuencia lógica de su idolatría era el exilio.
Sin embargo, Israel era el portador de las bendiciones del Edén para el resto de la humanidad, y la promesa del Rey era inquebrantable. Por ende, los profetas también comunican un mensaje de esperanza. Dios, el Rey, regresaría personalmente, haría un nuevo éxodo, juntaría a su pueblo en la tierra, y renovaría su relación con la humanidad.
Durante la esclavitud del exilio, Daniel tiene una visión: Uno como hijo de hombre es entronado en el cielo y puesto para reinar los cielos y la tierra. A las bestias, que son reinos humanos, se les quita el reino que poseían en la tierra, y en cambio, lo recibe este hijo de hombre. El hijo de hombre tiene características tanto humanas como divinas, y funciona como un puente entre el cielo y la tierra. Este hijo de hombre, es el mesías. En el Nuevo Testamento, Jesús se refiere a sí mismo como El Hijo del Hombre.
Saludos final por: Carlos Rivas