Estoy segura de que todos nuestros oyentes en alguna manera tienen experiencia con los préstamos estudiantiles. Algunos han sacado un préstamo para pagar sus estudios universitarios, otros quizás han ayudado a sus hijos obtener un préstamo, o conocen a alguien que ha obtenido uno.
Y desafortunadamente esto también lo saben las empresas deshonestas, los delincuentes cibernéticos, y los estafadores. Por esta razón ellos se dirigen a los prestatarios de préstamos estudiantiles con la intención de llevar a cabo esquemas o estafas de fraude. Estas estafas tienen el propósito de separarte de tu dinero, robar tu información personal, o ambas cosas. Caer víctima de estas estafas tiene consecuencias muy graves como el robo de tu identidad, el abrir de cuentas de tarjetas de crédito u otros préstamos usando tu nombre, el robo de tu cuenta bancaria. Y también puede tener un efecto negativo en tu puntaje de crédito.
Los esquemas y las estafas de préstamos estudiantiles no es algo nuevo, y por décadas la Oficina del Inspector General del Departamento de Educación ha estado luchando para pararlos y alertando de estas actividades—cómo identificarlas, evitarlas, y qué hacer si piensas que has sido víctima de un fraude.