El cáncer es una
enfermedad que ha afectado la vida de muchas familias alrededor del mundo. Una
persona que sabe mejor que nadie sobre su impacto es Sarah Agha, una madre
siria de dos hijos a la que obligaron a extirparse los senos, el útero y los
ovarios. Sería comprensible, por decir lo menos, que se hubiera deprimido, pero
en octubre del 2022 le dijo a The National – un periódico de los Emiratos
Árabes Unidos- que estaba agradecida después de todo lo que había soportado. Explicó
que antes de que le diagnosticaran cáncer, no estaba contenta con su apariencia
y había reservado una cirugía estética. “No estaba contenta con mi cabello y me
quedé calva. Quería estar más delgada y subí de peso, debido a toda la
quimioterapia y el tratamiento. Nunca fui feliz con lo que tenía y perdí todo
lo que no me hacía feliz. Pero ahora, debido al cáncer, he comenzado a amarme a
mí mismo”. Las pruebas son maestras de humildad, nos enseñan lo frágiles que
somos y lo necesitados que podemos llegar a ser. Dios, quien nos entiende,
promete estar con nosotros todos los días, en pruebas y victorias, por eso,
crea en él y experimente la felicidad verdadera.