No alcanza con parecer espirituales. Dios no remienda corazones endurecidos: los transforma. En este episodio de Encuentro con Dios, el Pastor Samuel Ortiz nos confronta con una verdad directa: el consuelo del cielo viene después del arrepentimiento genuino. Isaías anuncia, Juan prepara el camino y Ezequiel revela la promesa: un corazón nuevo, sensible a Su voz.
La gracia es más grande que tu culpa, pero no negocia con la superficialidad. Es tiempo de ordenar lo torcido, abandonar lo que normalizamos y permitir que Dios cambie la piedra por carne viva. Cuando el corazón se alinea, la gloria se manifiesta.