No es un mensaje cómodo. Es urgente.
Emiliano Brusesi nos enfrenta a una pregunta incómoda pero vital: ¿Dios sigue siendo el centro… o solo un accesorio religioso?
Entre prosperidad, rutinas espirituales vacías y un mundo que da señales claras, este episodio es un llamado directo al arrepentimiento real y a volver a buscar a Jehová hoy, no mañana.
Porque los tiempos no avisan dos veces. Y la vida verdadera no se posterga.