¿Quién dijo que hay que ser famoso para que Dios te use? En Hechos 23, un joven sin nombre frena una conspiración de más de cuarenta hombres y se convierte en pieza clave para preservar la vida de Pablo. Sin púlpito, sin micrófono, sin likes. Solo obediencia.
En este episodio de Encuentro con Dios, el evangelista Andrés Zeitunlian nos recuerda que los grandes propósitos divinos muchas veces avanzan a través de personas comunes. Se exponen los tres enemigos que intentan desviarnos —Satanás, el sistema del mundo y el propio ego— y se confronta una verdad incómoda: la autosuficiencia bloquea la gracia.
Si te sentís “uno más”, este mensaje es para vos. Dios no busca celebridades espirituales; busca corazones disponibles. Nadie es irrelevante cuando su identidad está afirmada en Cristo y sellada en la cruz.