Con las manos en la masa pasaron la tarde los niños del valle el pasado jueves en Hoz. Descubrieron, muchos de ellos, de donde venía el pan, cómo se hace y cómo lo hacían sus abuelos. También lo esperaron y lo saborearon. Una de esas jornada inolvidables para grandes y pequeños que esta vez fue posible gracias a que Damián y Carmelo decidieron hace tiempo recuperar un viejo horno, gracias a que la Panadería de Quintana, con José Ángel y Montse a la cabeza, nos enseñaron el arte heredado de Julián. Gracias a que Échale cuento sigue pensando que los niños se tienen que manchar para aprender, tienen que seguir aprendiendo mientras se divierten. Buena masa, buen pan, buena gente.