Hoy nos llega un susurro que nos ha acompañado desde siempre, que ha estado entre nosotros sin que nos diésemos cuenta, como están a veces los recuerdos escondidos en los rincones de las casas vividas. Es pequeño, casi un eco, pero un eco que no deja de ser voz. Es la voz de un piano que nos habla de la mano de un hombre que aunque sordo, fue capaz de escuchar, de sentir sonidos, melodías. El Maestro. Tenía toda la música en él.
Poco más se puede decir. Disfruten a Beethoven y la eterna “Para Elisa”.