Florida, 12 ago.- La juventud cubana cuenta en su impronta con miles, millones de motivos para sentirse orgullosa de su historia pasada y de la que construye hoy en medio de una de las coyunturas muy complejas en la vida de la Revolución, pero no la más peligrosa o sublime en el devenir de la Patria.
Cuando se habla de valores y de virtudes formadoras de la conciencia y la confianza de nuestros Pinos Nuevos en un futuro mejor, siempre será preciso mencionar primero al José Martí, que siendo un niño todavía fue capaz de condenar la infamia del coloniaje español sobre su tierra natal, denunciándolo en poemas como Abdala o en la carta enviada a un compañero de aula, acusándolo de traidor por venderse a las filas enemigas, un acto heroico que pagó con meses de prisión y un exilio adelantado.