El día de hoy recordamos el último disco que grabó el saxofonista norteamericano Michael Brecker antes de fallecer en el año 2007. Un álbum lleno de vitalidad y belleza, contrario al sufrimiento que seguramente experimentaba Michael por aquellos meses. El grupo que le acompaña contagia con esa fuerza vital, sabedores de que estaban participando en una suerte de testamento.