Volvió Ramiro Palacios a enseñar a un grupo valdivielsano el arte de los quesos. Además de sabio y ameno, el profesor resulta un torrente que, a veces, desborda a sus alumnos. Marta recogió las opiniones de algunas de las participantes nada más terminar las dos jornadas celebradas en las escuelas de Condado.