Esta vez, Vladimir comenzó diciendo que iba a hablar de dos arbustos que cambiaron la historia del mundo y, la verdad, la cosa sonó un poco exagerada. Después, cuando empezó a hablar del té y el café, nos dimos cuenta que la cosa iba en serio. Otra lección apasionada de la historia, las propiedades, y las falsas creencias de estos dos arbustos que tanto se beben en el mundo. En el valle no se da ni el té ni el café pero tenemos la achicoria.