Era africano. Y creía en Dios. Alguien se propuso tomarle el pelo y reírse de él. Y le preguntó:
- ¿Cómo sabes tú que existe Dios?
- ¿Y cómo sabes tú que una persona o un perro o un burro ha estado alrededor de tu choza?
- Lo descubro por las huellas que deja en la arena del suelo.
- También yo descubro a Dios por las huellas que deja.