Listen

Description

Cuando yo recibí a Cristo hace casi 40 años en Guatemala, entendí rápidamente que mi decisión realmente significaba el fin de mi vida como la había conocido y vivido hasta entonces. Desde mi adolescencia había estado buscando el sentido y el propósito de la vida, pero ni la sociedad, ni la religión, ni el deporte, ni los placeres, ni los muchos viajes, y tampoco el hecho de haber nacido en una familia que tenía algo de dinero me pudieron dar respuestas a mis preguntas profundas. El evangelio no podía nada más llegar a ser parte de mi vida, sino yo tenía que llegar a ser parte del evangelio. Conocer a Dios siempre llevará a un cambio profundo de vida y no se debe nunca con-fundir con saber (algo o mucho) de Dios. Aceptar a Cristo no es cambiar de religión, sino es el ini-cio de una relación que nos transforma primero a nosotros, y luego afectará a los que nos rodean.