Los talleres de guarniciones han ido perdiendo el lustre de lo que en su día fue un negocio floreciente. En el barrio de Tetuán, solo sobrevive este taller, siendo Andalucía la comunidad que aún resiste con este tipo de negocios por su cultura ancestral del caballo de monta.
Fernando y su hijo han seguido la tradición con su propio taller, en el oficio de guarnicionero desde la época en que su padre empezó en la calle Castillejos, 4 del barrio, una guarnicionería hoy desaparecida. Ellos nos han ofrecido la oportunidad de contar con este valioso testimonio de un hacer artesanal con utensilios muy variados en cada producción de sillas de montar.