Había una vez un joven saxofonista llamado John Coltrane, que nació en Carolina del Norte. Desde temprana edad, Coltrane mostró un gran talento para la música y comenzó a tocar la clarinete y el saxofón.
En la década de 1940, Coltrane se unió al ejército y tocó en la banda militar. Después de su servicio, se mudó a Filadelfia y comenzó a tocar en clubes de jazz locales.
A medida que su carrera progresaba, Coltrane se unió a algunos de los músicos de jazz más influyentes de la época, incluyendo a Miles Davis y Thelonious Monk. A través de estas colaboraciones, Coltrane comenzó a desarrollar su propio estilo de jazz, que se caracterizaba por sus solos de saxofón virtuosos y su capacidad para improvisar de manera emocional y técnica.