No hay nada que justifique los ataques militares a la población civil.
Lo sucedido el fin de semana pasado por parte de la organización islamista Hamás hacia Israel, es inaceptable; fue un golpe contra la humanidad. El mundo civilizado se une en solidaridad y dolor hacia un pueblo inocente, y en repudio hacia esta acción terrorista.
Vale la pena contextualizar los hechos. Los conflictos entre Israel y el pueblo de Palestina datan de muchos años, es uno de los más largos y complejos en la historia moderna. El centro de estos, aunque es multifacético, tiene que ver principalmente con el reconocimiento oficial del Estado de Palestina. Ambos reclaman derechos políticos y territoriales sobre Jerusalén Oriental, Cisjordania y la Franja de Gaza.
Y aunque la disputa es territorial-político, tiene implicaciones religiosas e históricas. En Gaza y Cisjordania predomina la población musulmana que profesa el islam. En Israel predomina el judaísmo. Los grupos extremistas han utilizado la religión para justificar actos de violencia.